6 de marzo de 2008

Gemidos por lo dulce - boceto

Perversa cara de ojota, tolete el morbo, como que cruje el estampido en vientre, lazo de arroz, resuena el clásico dromedario, bestia a la par, risible pase. --- Pero no me desmerezque, decía el caso -venía repitiendo magentas y el turbio-, trueno y bayoneta del desubique, rampa contra la mampara o borde, el referente se pulveriza en agua de macetones galantes, desliza el torpe, cunde la mersa a su salita. --- Bombones de distancia, azúcar gris, café de la malevolencia, reptante fervor de tu deslumbre. Porque la hallancia es ortopedia feroz, ligamen desunido y laxo, braguitas de escolopendra y mil veneno, cacerola a renovar, la liendre. ---

Tomo mi mate, entonces, mente profana de los desapegos, acota. Quizá su equiparable sea el vino. Mojigato: trineo ubicuo, muere la discrepancia, la tribu come choripán vencido con pan del moho templario. Como que el mito es tremendismo barato, abaratable, y perspicaz como un galón. --- Claro, ni qué decir que se construye en ficción de esquivos, que Barataria es alce, que el tundido persistirá en la desmejora de cada petrolera que lo contrate con un pifie, que las plusvalías matadoras son otro atisbo de la mansedumbre.

Pernoctado. Ritma posible, el secreto. Cotidiano desdén. IKV: pollitos espantados por el uso. Rapto veloz, y cogienda.

En fin, ya ni corrijo, mando el chirle.

When I say stop...

Repiquetea el morbo, el vuelo ardido , y acaecida la distancia, escribanías al reproche, el buey herido sopapea medidamente el ritma de su desconsiderable, ayuno y soplo. Cortina ennegrecida (mi Kaaba) por esa chusma ingrata, cartero detenido, cae la Selecciones como un gong de madera helado "en tiempos de orfandad", paseo cavernarios, comienza aquella bata, platillo y la azucena, overall cansino de la foto o despierte al toque y la seguida, bien, ésa es mi data.

--- Así, lo que golpea es alce desunido, un texto ahíto ya de su forma, truco hallado y repetible, experimento con su cogitancia en ciernes, devanea el mozo junto a la mesa, poemas dedicados que no irrumpieron sino en la solapa del no vim, porque, de optar por la no melancolía -¡Jarry de escarapela!-, la terna excluye a O. Lamborghini, el padeciente que suspira cansino y vá, y redacta todo morbo quieto -acertijo y trasunto, la quietud-, que su problema es alce, por la psicología de la gracia, --- entonces, continúen.

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Imperio de la razón, Imperio Argentina, el revulsivo barato delimitó unas cuantas operaciones, a sabér. 1) El ritma exasperado depende de la sensación aledaña y bien ínsita. 2) La coherencia discursiva, obviable, se resuelve en relación al disfrute del instante de redacción: como una vertiente, hallarás cascaditas, pequeños meandros, pérdidas de arenisca, tantas modalidades, especulares a tu texto. 3) No es un dictamen sino un modo de ocupar el tiempo de un cedé o el de un termo. 4) La corrección, sí: pulido ornamental y mesura o tino, posibilita otros hallazgos (el que disfruta es el artista mediante el azar del que las formas van brotando). 5) Unidad de medida: "la" PC.

--- Me paso a Trilok Gurtu y Neneh Cherry, con el mismo bajo de papel laminado de la Música Sufí de Marruecos, decían una vez. Mate descabellado, el punto es otro. Como vino y pasó y ejerció el continue, veo que la pista de los remedos se cierne -cierzo ingrato- nuevamente. Ése es el tema: que excretar, ya quitada la serosidad molesta, pide seguir fluyendo, y el agotarse de los temas previos hace que uno se pregunte: ¿no era que iba a durar por siempre? Problema, pues, el de la repetición.

Por suerte doy lugar tanto al texto como a los escolios. El detalle sería conjugar los viejos paradigmas: hacer un Arlt/Joyce, por ejemplo, y sus anotaciones concomitantes, y ver qué pasa.--- Música/escarabajo, distingamos que la poesía no se define, para el lector, por el impulso que vivió el autor (lo desconoce), sino por la voz pública: lo señalable. Aunque, si lo semejante busca lo semejante, lo que encuentre le deparará el sensorio correspondiente. Cosa que ignoro.

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Prender un cigarrillo. El mal llamado texto caótico obedece al ritma, a ítems, a medidas y pequeñas desmesuras, y movimientos tísicos de gimnasia discursiva: como un deporte que se ejerce por intuición inteligible, pero cuyo sentido se cierra de no poseer más (por cierto tiempo, para siempre) dicho estado o clave.

5 de marzo de 2008

Regenerado tejido, comienza a bosquejarse el primer amague de captura (Apertura Española)

Tipeo de madrépora, resulta insulto mi colofón descamisado y suda, hirsuto en la remera, hilvana ahítos cuando ronca el plástico o la silla. El humeante coloidal yace, posado bien, suave trapecio en equilibrio, en denodado que limitó su fija. Productos de la Pascua, sueño lavado, ingurgito el sabor de lo medroso, pasa tu tiempo del no al reloj, sonido de la máquina a lo cojo, cuando descarga. --- Un disquito barato me alegró el ánimo de la tarde, lamía pedazos, no tengo el fume de que suena el despertador, partirá y también saluda, el optimista enteco, lavo tu pozo. El chupi de ganancias sin crisantemos a mano, "ardida la estación", toda pared es cierne de reproche del no va, sigue sumando. Suma copiosa de la liendre en morbo que ya dije, mi Explorador de Cierzos parece que ya no contamina. Así, trino risible pero hallado (el énfasis de Nietzsche en la cuestión de un uso limitado de los métodos), tonete de la sensación, lívido techo que se descascara, tiembla la morsa, buen bítel que enumera su fastidio, apelación IKV (ésa fue buena).

--- Uso del "de". Pareciera una paciencia alzada. Connotación de desgaste, recurso o ítem en la nomenclatura de la gramática-basta-yá, las experiencias de aquella antropóloga contra o menos acá del quiebre de la estructura, crujir el endecasílabo/Markoff. Sería investigancia, experimentancia, toda prosa concreta que lo hallare en práctica desmesurada al morbo de los nó, gemir estético. Sería extraño que un Blue Deep de los sonares lograra un hozo para mi jabalí. Yo, mientras tanto, opero.

La reluctancia medida, sopor de padecer, triunfa tanto la argamasa del DRAE (consúltese "reluctancia"); grano de mostaza tergiversado a bibliotecas, algo saldrá. Como un textito transparente. "¡Propiedad del servidor!", chilla el bonobo.

Por lo que es pronto, sorbo el mate. Temita de ocasión: la pandereta que revoltosa hiede, cuerito encurdelado, "noli me tangere". (Esa negrita azul...) Redundemos más -plusvalía de código- a partir del cortaplumas ubicuo de ese mono tremendo. Que no operancia en la opinión sino el sudado, el trasegado, la opción/morsa de cualquier sentido. --- Aclaremos: es una cascada; es un dromedario marchito; es el pelito dado vuelta ("qué gracioso": señal y estorbo, qué vachaché). El cuadro de la contemplación de estímulo: lección de anatomía. Palabra más, sopesada y usada por mor del desgastar, para que trine. Sólo un idioma, ahora. Sólo la reluctancia y nudo del arroz.

Por lo de mate estorba.

4 de marzo de 2008

"Tiene más cirugías que Niki Lauda": comparación popular

Recién fue despertar, Mario Pereyra activa, día a día, su gola ardiente, qué bocha más pulida, la sonrisa de su todo lo compro. Mi mate parece que anda tranqui, gustoso de escuchar, y mi cigarrillo se gasta. La cosa es que estornuda a lo loco, el otro, como un arranque expulsatorio, envión tremendo del me extraigo todo exclamando, y toso. Pasé el frío, frescor de seis y media, y me afectó, cuerpo presente. Librito de Jarry, prólogo causa eficiente, suena un Calamaro o más. --- Un problema es cuando creemos que tenemos las creencias ordenadas, discursivitas, eslabonadas al ritmo de impulsos decaídos. No es error, pero cae en disciplina o práctica o hábito. Un hábito limita el mundo, aunque también lo discierne. Dos hábitos presentan desmejoras cuando comienza la confusión (cuestión de método). Tres hábitos ya es voluptuosidad.

Huevos de Pascua lustrosos, presencia del aceite. Me cruje levemente el hambre, cuerpo oxidando su vejez establecida yá. Versión "Violeta" en algo como brasileño: crece la cantidad, crecía la milonga de sudables. Mi cuello es trenza de lo no proscripto: decreto intermediario de soportar, toso, qué bueno el diálogo de Peter Handke, orate/orante, y el chico se perdió. Encanutado y morbo, neutrino el andamio, la gran narradora se afana en la reconstrucción de lo que ya se fue. Me cruje el hambre.

Hoy, por lo menos, visita más el yo: vago de rostro. Permeabilidad extrañada; caso contrario, me ahogo. Cumple Jorge Rojas: coetáneo meloso, rastro de rebenques exhaustos.

Así, no encuentra el tono, Calibán, se dedica al estigma de ser villano. La protuberancia o pupo de ayer, si viaje en colectivo, me tiraba. Viaje/inmersión por partida doble: no chocamos, claro, y las iniciativas. Por lo menos estaba amable, por horas. Le pegó el padecimiento, la reluctanciua de perder. Mejor: se hacía gravoso. --- Me sumerjo en el paisaje de la comunicación, andamos bien de humor. Los animados. Exultar (Sturmtruppen, Bonvi) que propala un tango improvisado. Champú automático.

Néstor Sánchez atendía a la música, miraba cosas de la bata, pero me agobiaba su lectura, prosa graciosa. Violín chillón y dulce, "tango querido", tanguito, tono mayor. No se le entiende el morbo, claro. La reluctancia de haber practicado lo que se pierde, de rememorar casino o buey -olor a viejo-, me miraba con su boina, buen dato, cuestión de escalones desde donde se intercambian las informaciones, apologías, rechazos.

Me cruje el morbo; trova de la decrepitud, el mate es como medida de quien murió. Un cable informe, axón de la memoria, chisporroteo en la compu, sigo escribiendo. Lo que es la mentira. Filofalsía y goce, la estructurancia sintagmática te jiede. Porque discurso eslabonado tiene falsa transparencia. Cuenta Zuliani, guasito de la chetura macerada, que la gente nace creyendo que el Estado es tal o cual otra cosa, mensaje propaladado y el teléfono. Lo prolijo dice barbaridades análogas. Ésa es la risa. Prolijidad del discurso, espíritu de letra, deneguémoslo, puesto que propio. Tal es el tema, ahora. --- Molesto, leer. Cristalizado. Lectura resbaladora. Roer el hueso, el Medieval. Sí, verdad decía.

3 de marzo de 2008

Soliloquio escuchando, ahora, Los Carabajal

Tundida su caripela, tomitos y devaneos, arde el trabajo, desperezo el mate de adueñarme de la vagancia, todo mediodía. --- 4º LP, con su mensajito tan agradable, la niña me pelea. Sonido bajo, puesto que durmientes: la querencia exige trato. Pero ella agrede, magnificación de su -estéril por ahora- voluntad a toda costa. Mi mate desova, un emigrante, lazos de toda laxitud, la exigencia es pulsión de los hastíos, entonces, ¿por qué no tipear? Así, el olor a chivo, y el baño que me prometí, y leer, y repasar anoche a Gyula Kosice, personajón sonreídamente llamativo, lo vi en Canal(á), todo delirio y rapto cientificista bien. Traerme mi manual de psiquiatría -endecasílabo-: libro gordo, a lo Petete, y divertido. Aparte, eso de ampliar, por mor de lo risible, el vocabulario, las palabritas esas, tan simpáticas -"divalproato de sodio", "metástasis", y la vieja y rechoncha "obesidad"-, y el enigma o corte.

Quitado el referente o necedad, el Ars Combinatoria es imposible por inútil, dado que se te haría infinito en lo concreto: andá nomás a desplegarlo, temita aburridor de ejecutrase que hubiere de ser dicho estirón. ¿Qué idea, entonces, de cerrado del texto? Babosas interfiriendo la escriturancia: inconducentes mal, puesto que se sigue escribiendo. Podría, por caso, maquillar paredes, como la niña, pero escribo: holgar sentidos. Podría internarme en lo yúpi, pero escribo: camiseta sudada, y sarna. Soñada voluptuosidad, la mía, trasladada a la duración, ejerzo mejillones.

¿Y qué es la sarna? Pessoa figurable, su más notable heterónimo, sarna sería la metáfora. Pasemos de lo que carece de pastosidad, se me azuleja el morbo, y quedan titidifusos, más allá de teleologías generalizadoras, mala envergadura. De todos los tratados de moral escojo siempre uno más: poco refrendables. --- Un tal Bardamu, el caso, escribe sobre una matanza. Cuántos lo leerán. Cuántos se habrán enterado. Pero anotemos: "la matanza", la cotidiana, la real y verídico-verdadera, y ésa es lejos, pútrida, abstracta. Y me ofrecen un sánguche, admirados esos carteles, como los "sandia", los "hago pozos a domicilio". Así, este retorno del referente.

Una vuelta, hubo de un saque 102 menos, un par de bombas humanas. Y hace poco, este otro caso. Así, de un saque: quita de cantidad, para los noticieros, claro. Lo que no se percibe nos vuelca hacia la lividez. No dotado de forma o concebibilidad.

De todos modos, pasa la niña, me insulta. Ya cuatro años, y resentida mal. Educación del ejemplo. Censura obligada. La mala leche. Bardamu, la desconfiguración, la exigencia; un texto calígine, indicativo. Lo incomprensible, lo inhallable: cuando te lleve la furia o el cálculo. Asqueaditos de toda "insania" (Spinetta) , me prendo un pucho -la referencia, es claro-. Límites de la literatura, y de cada público, toscos, reconcentradísimos. La barbarie esgrimida a lo confuso se nota más. Difícil, o molesto, el lenguaje preciso. Lo desatinado es morbo, ejemplo del me pierdo, del me caigo. Indaguemos un poquito.

Puesto que practico la escriturancia, dialéctica de avanzar, el mate más pernocta y luego inquiere. Pero: los que esto leen, tolitas, los que se asustan, el extrañamiento, los que ni pueden, ese maldito byte foráneo, etcétera. Un chingolo me decía de sus propósitos de guerra. Lo eché de un chirlo (Arlt). Texto solapado, el interés es la pronunciación más que la mudanza. Sonido/jeroglífico, témpera diluible en acceso o furia de acordeón entrañable, continente en bolas, y los que lo descuartizan localmente, representantes de Lo Impersonal. ¿Tenemos referente? Producto al menos de una enunciación más. Morbo incluido, porque disfruta al exasperarse. Ya el heterónimo por antonomasia, bueno, conservador al mango, el despectivo es problema. Menosprecio del susto gustado.

Por el argumento de la naranja partida en dos.

Era notable.

Y el bardo ubicuo, discurseadito, y la sensación de cansancio: vivir, así tan luego, el morbo. Erística del morbo. "El grito de los perdedores." (Gieco.) Lo mal hablado. (¿Y saben qué, pulir todo este escrito?) El ocio inquieto: te tiritás de lazos, te desenfrenás con los tips, y luego te cariacontecés de lo que hallabas: pasatista. La coherencia y el referente, extrañados, imposibles, jodedores, presión omnívora de larvas. Y la patota de los normales. Pasa la niña, gritando. Mi mate agita suavecito.

Así, no apunto. Es un apunte, por lo pronto. Bien que punible. La coherencia. Blando sopor de espalda, me acuerdo de poemas. Como que cruje el morbo. Inteligible. Por caso: la música.

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PS: la niña ahora me cuenta de su novio. Se me hizo amiga.

2 de marzo de 2008

Cacuy: el tonito es efectivo para muchos

Su condición y estado natural es el habla. Brilla en el sí, pero como quien columpia, intermitente, en tramos de la discusión, su ahora. -- Fumo, suena la radio, la insistencia crece, no exabrupto, sino continuo de no mejorar. Rayo de ser, rayo de condición y recitado de un mito en radio, la radio popular de lo patriótico, que no podré cambiar.

Así, yo permanezco, indiferente, en condición y estado de abotargue: soñé con cuerpos, soñé con el tacto, amanecí en erección, y no volví a conciliar opuestos. Experimento la cadencia o mi torpor, ¡la percepción de lazos!, y sueño con los teclados del desastre y la podrida herida. Como que el timo, atroz, es comenzar a ver, ya desde lejos, ratas, ojotas, bravatas, rotas marionetas. "Anotación temprana y su resumen": fija mirada en bronce de lo intentado yá, de lo pronunciado yá, miro tu póster, abdico.

Que me hablan del cacuy, música como minusvalía. Guitarra en fondo, preparado mate. Romance permanece, la insignia no feliz penetra a la proximidad del fósforo. Como Ars Combinatoria, el lenguaje, aquí, diluye su referente, para ejercer, como vejado, esta sintaxis y cierto vocabulario. Amoratado y dulce, Tiro y diademas.

Supongo que mi pucho es cornucopia: pica el bagre, se aliena el elemento, tomo tu disco o plexo sublunar, todo lo de la anotación escarba liendres y gargajos, y se corrompe. Lo neutro es alce, signo en bronce; repetición del comienzo de mí como sujeto, mito pensado que se propalarará contra el morbo, correctura chueca de los galanos mil, pasado de mujeres. (Leer Nis Dadeip, dado ese link, perlado y resentido el nadir menos exangüe, el más mudo. Cuerpo caduco y caído en trance de feroz daguita.)

1 de marzo de 2008

Vida/estirpe. De la infamia y su feliz.

Perverso cavernario polimorfo posa en flote, -- me interrumpen, linda conversa guaranga, y le doy bola en su ley. Si firmo o tu cristal, anotación explicable, exangüe, y musiquear protestón, itinerante. Como que sintoniza el tempo sin "el Dios [verdadero]"; como que es hoja de palmera para Perkins. Y necesita notas de cronómetro fruncido, toso, carraspeo malamente -signo/esputo a revisar-, inscripto y marejada de camaleón paupérrimo en los dos arrecifes hueros de su yá. La desmemorización, ubicuo trance, armonía de chirrido que chorrea, canturreo o ciernes de su arroz, la jerigonza de la cacodelia.

Fumo, pues, y avanzo, percudido por brisas de su arroz. Lo de las azucenas y ajolotes atristados, miro tu termo y bien, extraño mote. Porque de lo que recuerdo en volandas de su tablero, molécula y acercamiento en que devanamos hilvanes de avenida. Y rozo el pero: Perón indiscernible ayer nomás, y pasa enjuto, amonedado, yerto. Porque en ésa tu otra armonía, miro a Gyula Kosice, el libro: la modernidad, ahogada, triunfante. Como que se me imponen flores y avestruz-plumero.

Toso, luego decapito. Tomo mi mate/estirpe: columbario que se reduce a salas de nictálope incierto. Grato y disfraz, lo que columbramos perejil de adobe, el legrado, que no desmejoró. Como que nuestro Belgrano, tanto como la Villa y la placita de la Virgen -no digas: "la placita", a secas-, liendre, nos prepararon "yanga", o "ranga", o como sea -y sigue siendo-, ¿nos entendía bien, Señor Mondongo?: simpático, entrador, tomaba medidas, Tolas ardiendo. Lo que humillado por los nuestros más, me pregunto: ¿y tan hirsuto? Ya desmoralizado el alce, imploro copas, me contoneo en zoquetes de su lar.

(Para que tu presencia acate a nuestros capataces de abejas-pica, pica y diamantes que recuerdan, sabedores.)

Y el cigarrillo acaba. Y la medida es trompa requintada, horrendo chancro. Si no es el hablo, no se me aviene. Si no los percudidos, trance o fortuna de lo que enrostra ademanes, o fatuos o fallidos, en oropel insigne de atrapar. Porque corrige. Porque desprecia al alce, signo en confusa estirpe de protegidas. Lazo galano, estorba el escorbuto, "puerta madero", y escampa. Y cinamomo sin Ley. Y Sobre las odaliscas.

(Pasan los cacos que desde el atrio saludaran a los choreaditos.)

Acentos claramente

Lo que se desordena. No meditando, claro, el roce de este día. La desacumulación, mediante duración. A veces nos bañamos por pietismo. Sudor, animal muerto. Y qué suerte que el alce calle: ya estaba basta, ya. Porque su duración es el frontispicio de la lejanía, y no el arroz y siega de la respirancia.

Unas hamburguesas y una torta: la guasita se afanaba, preclara. Eruto, con lo que recuerdo aún más este cuerpo. Demandas de lo obligado: camión de la basura que estropicea la música de la corte de Carlos V, ronroneador. Se detiene, busca, recoge, silba y va. Y ayer, ¿por dónde andaban, que las bolsas jedieron tal y como no jedía la dentadura nueva escrita en La guerra del cerdo? Uso porteño, tilingo: jedor seco el de las bolsas, puestas bajo el sol y bajo nubes, jedor que es un acumular más bien quieto.

Lo que se desacumula no como purificación sino en aburrimiento. Tipeo lerdo lo sabido. Sopor, y truenos súbitos de un aroma; el qué: la casa/neo-hogar. Recuerdo a Lamborghini, Osvaldo, alguna viuda, y la proveedora. El relamido de las concesiones: el mate se ha lavado, y volví a charlar, hará unas seis horas, con testigos. Dos mujeres amaduradas más o menos, se desvivían en un "ayudar" de infierno y retención. Relamidas, ellas, así, y la ducha: les leo el desafuero, porque, más que caducar, anhelan hacia su muerte, presentida.

Y no me indigno. Sintaxis latina grata, Quevedo exorcizaba su última "rosa" por el desvelo de alardear; como que fue un asceta: Heráclito Cristiano, jedió seguido, en mente y cuelgue, y bien desesperó.

Pero qué les diré a esas dos bellavistenses, más bien villavistenses, que no rechacen ni descarten ya. Saben su vida: el orden contractual de cumplir mandato interno -y gracias, Kurupí-, reviso las diademas cancerígenas. Un ejercicio de escriturismo-escarbe, y bien que revisando herencias ya no cadenciosas, y descartando. La prosa, a más.

Fines del monologuema: esfuerzo el aprendiz en trance, y consiguiente ubicuidad del Go. Fluencias de herradura, me acomodo la espalda y sigo oyendo sones ya destemplados; como que de voz propia. Que bueno es escribir.