La estructura corpuscular de tu tejido óseo, me regalan Pergolesi y tengo dientes, guitarras focalizadas de a dos y el enfático, mate sabroso como una diadema púber (linda la chica), como beberse la escritura o comienzos, me arremango contra occisos de menor calibre, sonoro el diapasón y turbias de tu sentido, como que el cómo de los dictámenes, calla el temita, a los que asisto como condón de envase, y el boca a boca, cuadro la regordeta que sonríe, ojitos que te indagan el sudor, titila la flecha, tiemblas por la rendija, armonías internacionales en el antro de nuestra digestión. --- Me espera la comida, desayuno gustoso a cuatro y cuarto de la siesta, termito calentón, termidoriano, cigarrillo ventoso, y todas las volutas, soñé con muchos psicoanálisis que me prendían en verbo, "sólo se sabe un texto", esa ironía distanciadora, limpié mi mouse de sus pelusas tensas, me parece que voy a leer poesía como quien se reencuentra con otra mujer, más deseable de a ratos.
Podría ir caminando hasta el centro, 25 cuadras soleaditas, para sentir el cuerpo en movimiento, tan pasivo, tan de la silla ahora, y el todo el retorcerme frente a libros valiosos que exigen sacrificio, tomar mate/reconstituyentes de la sal, quizá me instale frente al tele a ver algún canal berreta o bueno, Marga da; flauta traversa y guitarra, las dos histéricas, me vuelven un poco a ese Tiziano Tononi y sus muchachos homenajeando a John Coltrane, ¿lo homenajeaban, seguían la huella, es algo tan pueril como "homenajear" eso de internarse en otra música? Como músico, claro: no es admiración, es viaje adosado a viaje. Cuando tiene pilas.
Hoy bailaría. Padecería insomnio. Seguiría estudiando el tan ordenado Genette. Tomaría cerveza en algún antro negro. Corregiría, a ver qué puedo hacer, el poema que empezó a salir anoche. Decidiría publicarlo o no. Día más inmenso que una roca/Chateaubriand. Palabras como abalorios, cansa que hable tanto de este teclamen, ¿no? Taller de pensamiento pre-escritoril, utilidad nerviosa. Simple teclear, cariacontecido morbo...
--- Hay algo que traspasa la espera, hay algo luego de una pausa, una contra-medalla, un des-caparazón, reencuentro el sabor del humo estéril. Para rascarme elijo la mano, no tengo un árbol, cuerpo que pica, cuerpo que es propio, como no lo es ninguna manopla, allá lejos las piernas y los pies, y los ojos, que bien saben hacerlo, dan forma y número al color de la temperancia, un volver a bajar, no tanto nuestro muscular, la inercia y mesa están bailando, sino cierta frialdad cartesiana de ordenadas y abcisas.
Muy disfurtable la música.
15 de marzo de 2008
13 de marzo de 2008
"apuntes de una carcoma o vida" (cf. "Suite del silencio", La Tosca Ediciones, 1995)
Nada más divertido que leer sobre filosofía de la ciencia a la vez que se escucha, auriculares mediante, The Mars Volta. Le comentaba a Mara que esos músicos, en su último disco, semejan, por momentos, Las Ardillitas pasadas de ácido. Tuve la suerte de que la susodicha me aprobara la comparación, y digo suerte, porque las más de las veces esta adolescente refunfuña un "hm" y, si no cambia de tema o se pone a "cantar" una canción por el messenger, queda, las más de las veces, en un silencio gravosamente elocuente. Guarda la tosca con las divas. (Un beso, che.)
Por otra parte, kurubeta informa graciosamente cómo, obnubilados por la atracción que seguramente les significa la contemplación de un cuerpo muy magullado que encima es violentamente martillado en el pecho, digo, la contemplación del sufrimiento, personas de un todavía poderoso Estado con representaciones en demasiados países han buscado dichas imágenes en la red (googlear, por ejemplo, "sadomasoquismo concreto", o "dolor posta posta") y han ido a parar a su reducto paraguayo global, muy ashlushlay (¿era así?) y desenfadado.
Quiero decir: me entretengo. Sentado frente al monitor, ya sea pispeando mi Google Reader (ese maldito prontuario grupal que se actualiza) o quitando de en medio el teclado y tomando unos mates que más parecen Las Invasiones Inglesas ("puro palo y agua caliente": la gran narradora dixit) sólo para tener cercana una compactera con su ficha hembra de 3,5 y dos discos (sin solución de continuidad, a no ser el cambio de cedé, pasé a Bill Evans), sentado frente al monitor, digo, la vida transcurrió algunas horas y todavía no morí; y encima no la pasé mal (en esas horas; no hablemos de partes del pasado).
Me prendo un pucho. --- En CNPT anímicas, pareciera que el mundo está bastante quieto, y que por aquí no pasa nada; mañana volverán Bardamu y sus videítos, amén de sus significativos textos, y me pondré micronésimamente existencial, esto es, por un ratito; y puede que, esta vez, ese ratito dure aunque sea un poco, un poquito más. Como una esperanza del desastre. Ahora por ahora, esta última frase está vacía.
Por otra parte, kurubeta informa graciosamente cómo, obnubilados por la atracción que seguramente les significa la contemplación de un cuerpo muy magullado que encima es violentamente martillado en el pecho, digo, la contemplación del sufrimiento, personas de un todavía poderoso Estado con representaciones en demasiados países han buscado dichas imágenes en la red (googlear, por ejemplo, "sadomasoquismo concreto", o "dolor posta posta") y han ido a parar a su reducto paraguayo global, muy ashlushlay (¿era así?) y desenfadado.
Quiero decir: me entretengo. Sentado frente al monitor, ya sea pispeando mi Google Reader (ese maldito prontuario grupal que se actualiza) o quitando de en medio el teclado y tomando unos mates que más parecen Las Invasiones Inglesas ("puro palo y agua caliente": la gran narradora dixit) sólo para tener cercana una compactera con su ficha hembra de 3,5 y dos discos (sin solución de continuidad, a no ser el cambio de cedé, pasé a Bill Evans), sentado frente al monitor, digo, la vida transcurrió algunas horas y todavía no morí; y encima no la pasé mal (en esas horas; no hablemos de partes del pasado).
Me prendo un pucho. --- En CNPT anímicas, pareciera que el mundo está bastante quieto, y que por aquí no pasa nada; mañana volverán Bardamu y sus videítos, amén de sus significativos textos, y me pondré micronésimamente existencial, esto es, por un ratito; y puede que, esta vez, ese ratito dure aunque sea un poco, un poquito más. Como una esperanza del desastre. Ahora por ahora, esta última frase está vacía.
11 de marzo de 2008
Función de orquesta, morbo...
Función de orquesta, morbo, operatoria, rebaja; signos a discutir, lenguaje inpuro, no pulcro, las galas y tornabodas de un escalafón que ardió gracias a una molotov desprejuiciada, música a dos voces, trompeta dulce. --- Tomo un buen mate, yerba Romance, y escucho a una cantante llamada Ani DiFranco, apropinguado a este disco doble desde hace años, escuchado y vuelto a escuchar, cada tanto, claro. Dicen que son interesantes sus letras, hasta "instructivas", pero, por ahora -por ahora odio el inglés, no será fácil-, me quedo con el lindo timbre de su voz juguetona, significativa en tonos.
Solo en la casa, respiro contra cualquiera de los impedimentos habituales, en mangas de una remera que ya manché con mate, torpeza original, escribo nuevamente ordenado, y veo que, caleidoscopio de lo pasado, nada interesante hay para que cuente. Tengo un monitor más grande desde hace poco, combinado con Magnolia, ya doñita. Tiempos del aparataje capitalista, intento tirar a la red palabras propias, quizá sólo por la necesidad de escribir, y busco no ser preocupado por nada más en el mundo; al momento de redactar este tipeo, digo.
Prefiero no tener plan de producción. --- Cuerpos que pasan, niponamente vestidos, ya en otoño, sonrisas que retroceden de timidez a picardía, o frunces y desvíos. Camino entre cuerpos jóvenes, y ese bello sector de pasto ahora verde, con riachuelo incluso, descanso al caminar por una sendita polvorosa. De noche se oyen como grabaciones de pájaros en uno de los edificios de la ciudad universitaria: alarma contra mosquitos. Me crujo el cuerpo sin mayor voluptuosidad, tecleo mudo estas palabras, no pobres pero débiles (mudo: para la poesía me es necesario leer en voz alta). Y sigue Ani DiFranco, guitarra acústica, y la imagino con un rodete sencillo, palito chino marrón oscuro, muescado, y una gran remera floja. Debe ser petisa, seguramente.
Solo en la casa, respiro contra cualquiera de los impedimentos habituales, en mangas de una remera que ya manché con mate, torpeza original, escribo nuevamente ordenado, y veo que, caleidoscopio de lo pasado, nada interesante hay para que cuente. Tengo un monitor más grande desde hace poco, combinado con Magnolia, ya doñita. Tiempos del aparataje capitalista, intento tirar a la red palabras propias, quizá sólo por la necesidad de escribir, y busco no ser preocupado por nada más en el mundo; al momento de redactar este tipeo, digo.
Prefiero no tener plan de producción. --- Cuerpos que pasan, niponamente vestidos, ya en otoño, sonrisas que retroceden de timidez a picardía, o frunces y desvíos. Camino entre cuerpos jóvenes, y ese bello sector de pasto ahora verde, con riachuelo incluso, descanso al caminar por una sendita polvorosa. De noche se oyen como grabaciones de pájaros en uno de los edificios de la ciudad universitaria: alarma contra mosquitos. Me crujo el cuerpo sin mayor voluptuosidad, tecleo mudo estas palabras, no pobres pero débiles (mudo: para la poesía me es necesario leer en voz alta). Y sigue Ani DiFranco, guitarra acústica, y la imagino con un rodete sencillo, palito chino marrón oscuro, muescado, y una gran remera floja. Debe ser petisa, seguramente.
Boceto: despertar temprano
Me tomaría un mate, el agua, quiero música. Tomar el agua de los pozos, escribo monocorde, observo el termo rojo, respiro lentamente, azúcar, azúcar. Quizá diabetes anhelada, cebo el primero, recién me despertaba, sueño ligero. Googleo un nexo, encuentro un morbo completo, me decido, agenda de ocasión. Tom Wilkie, castellano neo-simpático, laberinto o vocabulario con siglas, ¿cuántas lecturas?, con referente chico, al parecer, aunque, todo pipetas y las reacciones, algo se cuece.
Canta una chica, auriculares negros, lucecita de la compactera, el mate no me asfixia, me prendería un pucho. Como todo panorama, altiplanicie, la escritura debe volver a comenzar. Mundo extensible en verbos, pregunto por mi célula capaz, espiante de las comadrejas, Gabino sabría de estas cosas. Pero él, allá, chapa y pintura, y una marca en el swing pobre de lo que escucho, mala máquina y voz filtrada y reorganizada. Todo, no me alejé del borde, a alguien le agradaba. Como una explosión lenta, continente uno a la deriva.
En fin, entrada mísera, simple estorbo o pase, nada la inspira, monedas girando en torno, pirámides del mate o ignorancia. Todo mal prospera como un sedimento en las encías.
Canta una chica, auriculares negros, lucecita de la compactera, el mate no me asfixia, me prendería un pucho. Como todo panorama, altiplanicie, la escritura debe volver a comenzar. Mundo extensible en verbos, pregunto por mi célula capaz, espiante de las comadrejas, Gabino sabría de estas cosas. Pero él, allá, chapa y pintura, y una marca en el swing pobre de lo que escucho, mala máquina y voz filtrada y reorganizada. Todo, no me alejé del borde, a alguien le agradaba. Como una explosión lenta, continente uno a la deriva.
En fin, entrada mísera, simple estorbo o pase, nada la inspira, monedas girando en torno, pirámides del mate o ignorancia. Todo mal prospera como un sedimento en las encías.
9 de marzo de 2008
Idilio y convertible
Puro Hinojosa, Duero, la Marina Vergante seguía sopapeando sin compasión a choznos de su redil. Arracimados mal contra el aljibe, allí escupían por juntar burbujas. Hora de la novela, el Ángel se extasiaba, cantimplora, con todos esos desmanes, improperios, perdones: evanescentes, claro. La noche, fiebre.
La Marina, manga de sartenes, cosía y repasaba cualquier lienzo. Mearon pronto, se acurrucaron sin temor, se abrazaban. Día primero.
Aunque el paisaje desmadrara, el Ángel tomó el tren de las no pasar, saludaba. De pronto, vio Brazil. El mozo mondaba a la maja. Quitapenas del sentido, estorbo/espejo, el Ángel vomitó: pesada libra a la que se hubo arrimado. La galería no le concedía audiencia, pero le latió que mañana moriría.
Descuajeringado, entonces, se arrastró por patíbulos de ubicua. Pudiera playas de estaño, el bronce. Llegó la Marina, también él fue sopapeado, "callarás, ¡y olé!". Segundo día.
Y luego descansaron. Apenas respiraba, teucro. El baño fue desgaste.
Fue de ese modo que fundaron la semana en tríada. Hoy bien que se arrepienten, los paupérrimos.
La Marina, manga de sartenes, cosía y repasaba cualquier lienzo. Mearon pronto, se acurrucaron sin temor, se abrazaban. Día primero.
Aunque el paisaje desmadrara, el Ángel tomó el tren de las no pasar, saludaba. De pronto, vio Brazil. El mozo mondaba a la maja. Quitapenas del sentido, estorbo/espejo, el Ángel vomitó: pesada libra a la que se hubo arrimado. La galería no le concedía audiencia, pero le latió que mañana moriría.
Descuajeringado, entonces, se arrastró por patíbulos de ubicua. Pudiera playas de estaño, el bronce. Llegó la Marina, también él fue sopapeado, "callarás, ¡y olé!". Segundo día.
Y luego descansaron. Apenas respiraba, teucro. El baño fue desgaste.
Fue de ese modo que fundaron la semana en tríada. Hoy bien que se arrepienten, los paupérrimos.
(Boceto conceptual)
La inercia imagen porno, protuberante estación, andrajo ya colapsado atrás, me crujo el cuello. --- No es la importancia en el metal, lazo de silbo y pende, lo que menos prepondera: análisis de foto actuando, dolor cabeza, meditación frontera alcance; calor de bajo remera, pasa el peludo, se sienta frente a Dylan otra huevera, inglés que se me trabuca. Como una canción del no saber idioma, como un ignorante de planeta, como la distancia estorbo del no llegarás a puerto.
--- Así, la coherencia queda (momentáneamente quizás) imposibilitada. Muro de borde, impronunciables, me pegué un buen baño, aunque la torturancia, y más allá de lo mío también, y mucho más, persiste. Palabras desatadas como una sábana húmeda de más, golpes al morbo, incomprensibles los gestos de tu arroz, miradas.
Intento nuevamente la recompostura: asomo al borde, la ventana atrás, me siento la diadema baja, no te lo puedo. Lo dicho simplemente, fuerza el referente, golpea por entrar, y se decide, y cruje, y retrocede, mundano/abismo, el increíble, el malo, el morbo de lo no pronunciable. Como que como espantos. ---
Freud no escribió Matan a un joven. He aquí, una vez más, la impotencia, señalada hece mucho por Platón, de los papeles.
--- Así, la coherencia queda (momentáneamente quizás) imposibilitada. Muro de borde, impronunciables, me pegué un buen baño, aunque la torturancia, y más allá de lo mío también, y mucho más, persiste. Palabras desatadas como una sábana húmeda de más, golpes al morbo, incomprensibles los gestos de tu arroz, miradas.
Intento nuevamente la recompostura: asomo al borde, la ventana atrás, me siento la diadema baja, no te lo puedo. Lo dicho simplemente, fuerza el referente, golpea por entrar, y se decide, y cruje, y retrocede, mundano/abismo, el increíble, el malo, el morbo de lo no pronunciable. Como que como espantos. ---
Freud no escribió Matan a un joven. He aquí, una vez más, la impotencia, señalada hece mucho por Platón, de los papeles.
8 de marzo de 2008
Psicoterapia: inútil presentarse sin referencias
Historia del poroto, metafísica del mate: toso urgente por pos resaca capitalista agüero mal. Estado de tos lenta, gomosa, arrastrada, al mediodía. Que no expele el esputo tan deseado ni por asomo. Mi diapasón es leche, y de epsilón recuerdo el poema programado ejemplo. Pero todo tiene sus fuentes más remotas, más borradas para el recuerdo, más divertidamente reconfortantes. Todo lo demás es boga, sofisticada dama.
Lentitud de la escritura: fumo para olvidar, fumo para participar en disecciones, fumo de puro ocioso también. Los brillitos en la mirada prevalecen sobre cualquier metáfora virgen. La expansión, formulada taquigráficamente, denota contrariedad. --- Anoche nos contaban, querido Gabo, las leyendas/ajedrez, el rey y el sabio, bar de desechos tóxicos sonrientes, y no sabía verba. Claro: le llamaba más la idea que la forma. Y no me sorprendía. Sonreía comprensivo, colaboraba, pero seguramente olvidaré. Me rasco la piojera.
Tundido aturdidor, le nace el lince. Le nace paranoia. Supongo que me bañaré artero, contemplaré mi abdomen, pupo hundido, me reiré del alce, eterno contrincante y despelote, escucharé, nuevamente, música. Porque no fascina el modo, sino, ya lo dije, la disección. Frituras de mandioca: nacimiento de la erudición. Bautizaría indefinidamente, diciéndome poeta, y compraría toros. Toro/pespunte, hace calor. Toro/medianía, la imagen ISO, el sueño, el morbo, la disfunción, la verga enhiesta al despertar, y todas las escarapelas, esos millones de argentinitos leyendo Gregorio y yo. Como para no sorprenderse.
Lentitud de la escritura: fumo para olvidar, fumo para participar en disecciones, fumo de puro ocioso también. Los brillitos en la mirada prevalecen sobre cualquier metáfora virgen. La expansión, formulada taquigráficamente, denota contrariedad. --- Anoche nos contaban, querido Gabo, las leyendas/ajedrez, el rey y el sabio, bar de desechos tóxicos sonrientes, y no sabía verba. Claro: le llamaba más la idea que la forma. Y no me sorprendía. Sonreía comprensivo, colaboraba, pero seguramente olvidaré. Me rasco la piojera.
Tundido aturdidor, le nace el lince. Le nace paranoia. Supongo que me bañaré artero, contemplaré mi abdomen, pupo hundido, me reiré del alce, eterno contrincante y despelote, escucharé, nuevamente, música. Porque no fascina el modo, sino, ya lo dije, la disección. Frituras de mandioca: nacimiento de la erudición. Bautizaría indefinidamente, diciéndome poeta, y compraría toros. Toro/pespunte, hace calor. Toro/medianía, la imagen ISO, el sueño, el morbo, la disfunción, la verga enhiesta al despertar, y todas las escarapelas, esos millones de argentinitos leyendo Gregorio y yo. Como para no sorprenderse.
7 de marzo de 2008
Sintagma, función, suba de precios: róler, yerba.
La relectura necesaria. La re-capacitación. Emprendo un nuevo libro, ajena Turingia a este sitio, vaguedad del secreto (comencé a redactarlo). --- Supertramp tiene sus inhallables, el mate se lava. La blogósfera genera, en su lectura reiterada a sitios qué, omnipotencias y extravíos, hipnosis del centramiento localizado, a lo lupa. Pero los textos siguen. Hay una como comezón desorbitada en su monema, un mundo de promesas al lector, una fidelidad exigida. Y lo que se queda fuera: producto de todo señalamiento de garrocha.
Ítems, o la reluctancia. Imperativos aparte - (Imperio Argentina, sí). Las ganas de discutir pasan por la pispeada superficial y arrebatadora: comienzo. Si el potaje macera, repetirá. Como que lo que llamé "morbo" es la sospecha, perdida al infinito de la visión o captura, de la insustancialidad que me roza a golpes. --- The logical song: permite despertar del trance a la memoria. Despeje, ollita. Me rasco la pelada, se me contactan labio y bombilla, pienso en la fuga inmensa de capitales, minuciosamente asumida. La música entusiasma, copetín de alcance, virtuosismo objetable de la sensibilidad. Mañana beberé dos cervecitas, si es que nos encontramos con el irlandés. Y brindaremos, golpeando con el vaso la tabla. Y me olvidaré de toda esta pasión bobita, y las palabras serán fiesta posible, y me colgaré, de ir a aquel bar, en el baño de fantasmas por esa chica que me mira como a un maldito canosiento más.
--- Le suena el celular, respira el morbo. Indagación de la cogienda en tránsito de sable, David Viñas se puso a re-rotular fichas de estudiantes. Viejito simpaticón: Los dueños de la tierra es verdadero. Vale la pena de ser leído, sí, pero poco: iá está basta, iá, bien lo sabemos. Lujitos del exordio, arte para artistas, ¿qué quería el loco sublime, el de la risa contra cualquier importancia y el esto es serio? --- (Me lleve el chanfle: me emociono. Por lo que todavía puedo abrazar.
Así, la música básica del ido, los latidos personales, la donación de la máquina, todo esto es algo. Silencios y el infinito cuidado, asisto a la función y no me regocijo, sino que respeto. Ignorares delicados del tacto. --- Ítems que se caen a pedazos por culpa de la desesperación que conlleva la falta de guita, pará la olla iá, temita y pernoctar. Como que no se me agotó, aún no, la percepción.)
Ítems, o la reluctancia. Imperativos aparte - (Imperio Argentina, sí). Las ganas de discutir pasan por la pispeada superficial y arrebatadora: comienzo. Si el potaje macera, repetirá. Como que lo que llamé "morbo" es la sospecha, perdida al infinito de la visión o captura, de la insustancialidad que me roza a golpes. --- The logical song: permite despertar del trance a la memoria. Despeje, ollita. Me rasco la pelada, se me contactan labio y bombilla, pienso en la fuga inmensa de capitales, minuciosamente asumida. La música entusiasma, copetín de alcance, virtuosismo objetable de la sensibilidad. Mañana beberé dos cervecitas, si es que nos encontramos con el irlandés. Y brindaremos, golpeando con el vaso la tabla. Y me olvidaré de toda esta pasión bobita, y las palabras serán fiesta posible, y me colgaré, de ir a aquel bar, en el baño de fantasmas por esa chica que me mira como a un maldito canosiento más.
--- Le suena el celular, respira el morbo. Indagación de la cogienda en tránsito de sable, David Viñas se puso a re-rotular fichas de estudiantes. Viejito simpaticón: Los dueños de la tierra es verdadero. Vale la pena de ser leído, sí, pero poco: iá está basta, iá, bien lo sabemos. Lujitos del exordio, arte para artistas, ¿qué quería el loco sublime, el de la risa contra cualquier importancia y el esto es serio? --- (Me lleve el chanfle: me emociono. Por lo que todavía puedo abrazar.
Así, la música básica del ido, los latidos personales, la donación de la máquina, todo esto es algo. Silencios y el infinito cuidado, asisto a la función y no me regocijo, sino que respeto. Ignorares delicados del tacto. --- Ítems que se caen a pedazos por culpa de la desesperación que conlleva la falta de guita, pará la olla iá, temita y pernoctar. Como que no se me agotó, aún no, la percepción.)
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