18 de marzo de 2008

El oso caminaba afanosamente. Guitarras almacenadas, potaje como la contraparte de una paciencia natural. Una expresividad de alcance: no hay posturas ni padecimientos menores (La belleza del mundo), y la que se amilanaba para cruzar la Cañada tenía en su bolso de compras el diminuto rifle que observa temeroso. Conocíamos la respiración de Lezama Lima a comienzos de su habano matutino, cruzada de piernas se perdía en la percepción de un saxo alto. Distruté de un mate que no tenía yuyos ni expresaba ninguna 'Weltanschauung'. Legañas como medallas de otro lugar.

Pollok sería sólo sentir el teclamen como huella digital continua. Tresillos en corcheas, se recupera el barroco y su tracción. --- Melancolía por dormir poco: la de los párpados abotargados. Sensación de paño en ojos, toso para desflemar el algodón como neblina tibia. Humea el cigarrillo, clase a los ocho, Vivaldi es el inicio de la música. --- Me crujo el morbo, se escucha un fondo de lo que muchos llaman fascismo cordobés, intelectuales de arrebato, saque y volea del juicio de no soportar a la mayoría. Mi mate tiene almejas disecadas, Semana Santa es no clases, releería el hospital de Viel Temperley para buscar la foto, "niña entre abetos" mira hacia sus manos entrelazadas tímidamente, bikini de no tetas de un futuro amor y la sonrisa increíble, revista del, ¡oh, qué intenso es el que afirma en la canción, la base delirante, un avanzar en los dictámenes, un coro que sabe!

--- Eso es la música: cuando llega al cuerpo de la piel y movimiento. Decir el no de la cabeza de ojos entrecerrados, un no apenas, un no pequeño, un no seguidor, un no continuo como el que disfruta conociendo. Vibración.

El disco, Amputechture, mal grabado, y el mate, termo roto de caída previa, me crujo el morbo del no ejercicio, vertebrados que son lectores, cómo pensarlo, un Pollok-escritura, un Pollok un poco conceptual pero por sobre todo "llevadero", un Pollok con hambrecita y me comeré una fruta. --- Pero la gracia es morbo, medidas de ocasión, apura el tu paciencia de saludar perdido, me rasco y más me rasco, la psoriasis del elemento/protón o régimen alográfico en chancletas, como madrépora que saluda desde el atrio.

En fin: hacer política.

16 de marzo de 2008

Comentarios serviles a una molienda indecente más

Dado a su ser, golpea inmune a la mujer/hilacha, gritos, gritos, espadas, botella al cráneo, niñita grita y tiene mierda, y yo lejos, cómo que sea posible, y discuto, atestiguo, brindo mi no de situación galante, desesperos pobres en una estación arrebatada, mate lavado, y brilla el pucho, maldito oxímoron toda mi dentadura, vuelve el recuerdo, mi primo dice "negro" a la mujer, le digo guarda, Amputechture como un romanticismo de ocasión, Asuranceturix alardea de mano santa, "vuelve y ataca [Jesús]" desde su pedestal de bazofias atrincheradas, la chica teme el morbo, ni digo no ni callo, simple estorbo en antesala o crimen, el no se hace en los ojos, cuerpo que tiembla en pausa almacenada que peligra, piernas torneadas, rostro amoratado, la niñita teme como temen los que ven el caos/realidad, anoto cosas o pespunte de criadas en Infierno, se me amacera la psoriasis. --- Un poco de texto, vacilación y caída, bailan los tres dedos sobre el teclamen de mi no respirar, y no es inspiración sino su ritma, voy anotando minucioso la nervadura o germen del aroma, me crujo la clavícula de leer, me cuestiono el morbo o la pared vencida, caen trapecios.

Así, la voz minúscula brota tu espora, cómo decir que vivo, me tiro un pedo, auriculares del descanso/otros, charlas cerveceadas del malestar al que hago no, mal grabada la redonda, cuestiono su actitud en almacén intelectual de verbos generales, veo la trampa, hay espacios de retención forzada, anímica feroz, figurada molienda o campanarios, como un rebote de cuñada rubia, que la teñida, pasos de botas que nombro, la petisa, bombacha occidental de seda, amanecer en camas, me crujo el morbo de clavijeros idos, una melancolía o ritmo de tipeadas en el romanticismo o negación de aldabas, quizás pregunte.

--- Una canción que esparce, madréporas de la condenación o estorbo, un alce que reniega de su saber, una bandera pirata y nazi filmada y denunciada, eso fue fútbol, y olvidas y los tiempos muerden, almejas de esperanza o sino que diluyen, textura ubicua de sentir cañón, y simples marionetas de la impaciencia y tedio. --- Como una solución atemperada, bajo al menjunje, dilucido nombrables, no soy sólo yo, Jaula para ardillas, buen cuento de la verdad, en este momento al menos, inducción y sello, solo sonar de noche, indiscriminables reproches, es hora de la brisa por aljabas, como compensación del tedio o ciencia, me tiro un pedo ladeándome grosero, sonoro y eficaz como la espera, Moyano diluía insultos, siembra de espigas como Ruth, ya va saliendo el crimen.

Entonces, peligroso estallido, mero nombrar de golpes del no estaba, mero nombrar de los que se retiraron yá, mero nombrar de la impotencia -"dicen" no, temiendo ulteriores- rechazan todo lo que pueda o consiga la asistencia social, trabajo de rotulado, y los ves padeciendo reales, y la bata es un himen virgular, y la minucia de las esferas económicas gira en torno del contador/hora que vira, relojes a destiempo de la soledad, y minutas de oración por un alce que bufa, cervezas como la canción de un niñito al que Brahms una bolsita, ríe el niñito, ronco, salta, y la niñita es amargura y decepción, y cariacontecieron el paisaje. ---

15 de marzo de 2008

Contra-medalla resultante

La estructura corpuscular de tu tejido óseo, me regalan Pergolesi y tengo dientes, guitarras focalizadas de a dos y el enfático, mate sabroso como una diadema púber (linda la chica), como beberse la escritura o comienzos, me arremango contra occisos de menor calibre, sonoro el diapasón y turbias de tu sentido, como que el cómo de los dictámenes, calla el temita, a los que asisto como condón de envase, y el boca a boca, cuadro la regordeta que sonríe, ojitos que te indagan el sudor, titila la flecha, tiemblas por la rendija, armonías internacionales en el antro de nuestra digestión. --- Me espera la comida, desayuno gustoso a cuatro y cuarto de la siesta, termito calentón, termidoriano, cigarrillo ventoso, y todas las volutas, soñé con muchos psicoanálisis que me prendían en verbo, "sólo se sabe un texto", esa ironía distanciadora, limpié mi mouse de sus pelusas tensas, me parece que voy a leer poesía como quien se reencuentra con otra mujer, más deseable de a ratos.

Podría ir caminando hasta el centro, 25 cuadras soleaditas, para sentir el cuerpo en movimiento, tan pasivo, tan de la silla ahora, y el todo el retorcerme frente a libros valiosos que exigen sacrificio, tomar mate/reconstituyentes de la sal, quizá me instale frente al tele a ver algún canal berreta o bueno, Marga da; flauta traversa y guitarra, las dos histéricas, me vuelven un poco a ese Tiziano Tononi y sus muchachos homenajeando a John Coltrane, ¿lo homenajeaban, seguían la huella, es algo tan pueril como "homenajear" eso de internarse en otra música? Como músico, claro: no es admiración, es viaje adosado a viaje. Cuando tiene pilas.

Hoy bailaría. Padecería insomnio. Seguiría estudiando el tan ordenado Genette. Tomaría cerveza en algún antro negro. Corregiría, a ver qué puedo hacer, el poema que empezó a salir anoche. Decidiría publicarlo o no. Día más inmenso que una roca/Chateaubriand. Palabras como abalorios, cansa que hable tanto de este teclamen, ¿no? Taller de pensamiento pre-escritoril, utilidad nerviosa. Simple teclear, cariacontecido morbo...

--- Hay algo que traspasa la espera, hay algo luego de una pausa, una contra-medalla, un des-caparazón, reencuentro el sabor del humo estéril. Para rascarme elijo la mano, no tengo un árbol, cuerpo que pica, cuerpo que es propio, como no lo es ninguna manopla, allá lejos las piernas y los pies, y los ojos, que bien saben hacerlo, dan forma y número al color de la temperancia, un volver a bajar, no tanto nuestro muscular, la inercia y mesa están bailando, sino cierta frialdad cartesiana de ordenadas y abcisas.

Muy disfurtable la música.

13 de marzo de 2008

"apuntes de una carcoma o vida" (cf. "Suite del silencio", La Tosca Ediciones, 1995)

Nada más divertido que leer sobre filosofía de la ciencia a la vez que se escucha, auriculares mediante, The Mars Volta. Le comentaba a Mara que esos músicos, en su último disco, semejan, por momentos, Las Ardillitas pasadas de ácido. Tuve la suerte de que la susodicha me aprobara la comparación, y digo suerte, porque las más de las veces esta adolescente refunfuña un "hm" y, si no cambia de tema o se pone a "cantar" una canción por el messenger, queda, las más de las veces, en un silencio gravosamente elocuente. Guarda la tosca con las divas. (Un beso, che.)

Por otra parte, kurubeta informa graciosamente cómo, obnubilados por la atracción que seguramente les significa la contemplación de un cuerpo muy magullado que encima es violentamente martillado en el pecho, digo, la contemplación del sufrimiento, personas de un todavía poderoso Estado con representaciones en demasiados países han buscado dichas imágenes en la red (googlear, por ejemplo, "sadomasoquismo concreto", o "dolor posta posta") y han ido a parar a su reducto paraguayo global, muy ashlushlay (¿era así?) y desenfadado.

Quiero decir: me entretengo. Sentado frente al monitor, ya sea pispeando mi Google Reader (ese maldito prontuario grupal que se actualiza) o quitando de en medio el teclado y tomando unos mates que más parecen Las Invasiones Inglesas ("puro palo y agua caliente": la gran narradora dixit) sólo para tener cercana una compactera con su ficha hembra de 3,5 y dos discos (sin solución de continuidad, a no ser el cambio de cedé, pasé a Bill Evans), sentado frente al monitor, digo, la vida transcurrió algunas horas y todavía no morí; y encima no la pasé mal (en esas horas; no hablemos de partes del pasado).

Me prendo un pucho. --- En CNPT anímicas, pareciera que el mundo está bastante quieto, y que por aquí no pasa nada; mañana volverán Bardamu y sus videítos, amén de sus significativos textos, y me pondré micronésimamente existencial, esto es, por un ratito; y puede que, esta vez, ese ratito dure aunque sea un poco, un poquito más. Como una esperanza del desastre. Ahora por ahora, esta última frase está vacía.

11 de marzo de 2008

Función de orquesta, morbo...

Función de orquesta, morbo, operatoria, rebaja; signos a discutir, lenguaje inpuro, no pulcro, las galas y tornabodas de un escalafón que ardió gracias a una molotov desprejuiciada, música a dos voces, trompeta dulce. --- Tomo un buen mate, yerba Romance, y escucho a una cantante llamada Ani DiFranco, apropinguado a este disco doble desde hace años, escuchado y vuelto a escuchar, cada tanto, claro. Dicen que son interesantes sus letras, hasta "instructivas", pero, por ahora -por ahora odio el inglés, no será fácil-, me quedo con el lindo timbre de su voz juguetona, significativa en tonos.

Solo en la casa, respiro contra cualquiera de los impedimentos habituales, en mangas de una remera que ya manché con mate, torpeza original, escribo nuevamente ordenado, y veo que, caleidoscopio de lo pasado, nada interesante hay para que cuente. Tengo un monitor más grande desde hace poco, combinado con Magnolia, ya doñita. Tiempos del aparataje capitalista, intento tirar a la red palabras propias, quizá sólo por la necesidad de escribir, y busco no ser preocupado por nada más en el mundo; al momento de redactar este tipeo, digo.

Prefiero no tener plan de producción. --- Cuerpos que pasan, niponamente vestidos, ya en otoño, sonrisas que retroceden de timidez a picardía, o frunces y desvíos. Camino entre cuerpos jóvenes, y ese bello sector de pasto ahora verde, con riachuelo incluso, descanso al caminar por una sendita polvorosa. De noche se oyen como grabaciones de pájaros en uno de los edificios de la ciudad universitaria: alarma contra mosquitos. Me crujo el cuerpo sin mayor voluptuosidad, tecleo mudo estas palabras, no pobres pero débiles (mudo: para la poesía me es necesario leer en voz alta). Y sigue Ani DiFranco, guitarra acústica, y la imagino con un rodete sencillo, palito chino marrón oscuro, muescado, y una gran remera floja. Debe ser petisa, seguramente.

Boceto: despertar temprano

Me tomaría un mate, el agua, quiero música. Tomar el agua de los pozos, escribo monocorde, observo el termo rojo, respiro lentamente, azúcar, azúcar. Quizá diabetes anhelada, cebo el primero, recién me despertaba, sueño ligero. Googleo un nexo, encuentro un morbo completo, me decido, agenda de ocasión. Tom Wilkie, castellano neo-simpático, laberinto o vocabulario con siglas, ¿cuántas lecturas?, con referente chico, al parecer, aunque, todo pipetas y las reacciones, algo se cuece.

Canta una chica, auriculares negros, lucecita de la compactera, el mate no me asfixia, me prendería un pucho. Como todo panorama, altiplanicie, la escritura debe volver a comenzar. Mundo extensible en verbos, pregunto por mi célula capaz, espiante de las comadrejas, Gabino sabría de estas cosas. Pero él, allá, chapa y pintura, y una marca en el swing pobre de lo que escucho, mala máquina y voz filtrada y reorganizada. Todo, no me alejé del borde, a alguien le agradaba. Como una explosión lenta, continente uno a la deriva.

En fin, entrada mísera, simple estorbo o pase, nada la inspira, monedas girando en torno, pirámides del mate o ignorancia. Todo mal prospera como un sedimento en las encías.

9 de marzo de 2008

Idilio y convertible

Puro Hinojosa, Duero, la Marina Vergante seguía sopapeando sin compasión a choznos de su redil. Arracimados mal contra el aljibe, allí escupían por juntar burbujas. Hora de la novela, el Ángel se extasiaba, cantimplora, con todos esos desmanes, improperios, perdones: evanescentes, claro. La noche, fiebre.

La Marina, manga de sartenes, cosía y repasaba cualquier lienzo. Mearon pronto, se acurrucaron sin temor, se abrazaban. Día primero.

Aunque el paisaje desmadrara, el Ángel tomó el tren de las no pasar, saludaba. De pronto, vio Brazil. El mozo mondaba a la maja. Quitapenas del sentido, estorbo/espejo, el Ángel vomitó: pesada libra a la que se hubo arrimado. La galería no le concedía audiencia, pero le latió que mañana moriría.

Descuajeringado, entonces, se arrastró por patíbulos de ubicua. Pudiera playas de estaño, el bronce. Llegó la Marina, también él fue sopapeado, "callarás, ¡y olé!". Segundo día.

Y luego descansaron. Apenas respiraba, teucro. El baño fue desgaste.

Fue de ese modo que fundaron la semana en tríada. Hoy bien que se arrepienten, los paupérrimos.

(Boceto conceptual)

La inercia imagen porno, protuberante estación, andrajo ya colapsado atrás, me crujo el cuello. --- No es la importancia en el metal, lazo de silbo y pende, lo que menos prepondera: análisis de foto actuando, dolor cabeza, meditación frontera alcance; calor de bajo remera, pasa el peludo, se sienta frente a Dylan otra huevera, inglés que se me trabuca. Como una canción del no saber idioma, como un ignorante de planeta, como la distancia estorbo del no llegarás a puerto.

--- Así, la coherencia queda (momentáneamente quizás) imposibilitada. Muro de borde, impronunciables, me pegué un buen baño, aunque la torturancia, y más allá de lo mío también, y mucho más, persiste. Palabras desatadas como una sábana húmeda de más, golpes al morbo, incomprensibles los gestos de tu arroz, miradas.

Intento nuevamente la recompostura: asomo al borde, la ventana atrás, me siento la diadema baja, no te lo puedo. Lo dicho simplemente, fuerza el referente, golpea por entrar, y se decide, y cruje, y retrocede, mundano/abismo, el increíble, el malo, el morbo de lo no pronunciable. Como que como espantos. ---

Freud no escribió Matan a un joven. He aquí, una vez más, la impotencia, señalada hece mucho por Platón, de los papeles.