Colapso o cuerpo, desmesurada la torsión: rizo en el Ser, esporas amaneradas garfio. Limo tus mañas, adobo con unción, ducho látigo, los aljamiados dinteles. Cruje como desde arriba el morbo, morbo casi que ni salaz, chancro descuartizado de todo neceser en andas. Ujier para medir a bandas, y para que ejerza entre actos, rapto de la corsorte o sirte, recolección de estatuillas del siglo IV, miniados manuscritos de la alcancía, fuelles de esos que espetan imaginarios, dichoso tu meollo, calígine sincera, miríadas de esputos y venablos piel o sal, consigna arisca el dromedario en cueros. Corrupto el estropicio, desguaces de ocasión y Mirabeau entre cuerdas; glicina atemperada, lícito pespunte y lija de un adiós definitivo a nuestros cólicos fatales: tales, los caduceos de aguaitar. Solícita la carroña o picaflor de estero, mandobles o medallas el escaparate actual, por más que tu arroz, incruento como rodado del veinticuatro mil o menarca desleída, se deshiciera, se persignara entre los sardónicos impulsos de aquella la tu riña, de aquella la tu disputa: loca, loca. Fumo como el colapso, cartas tu malinconía pura, cortesana la conducta del arriero. Carranza la matanza como fintas urbes o de la estulta calleja en ripio. Callada caminó: como Corinto apalabrada entre las señaladas sogas del desunir. Ardido como el Arte de las sensaciones calmas, perrito de Pavlov o fulcro del Arístides campesino. Porque tus salidas menguan.
31 de julio de 2012
10 de julio de 2012
Vade retro, clonazepam!
Basta. Que el clonazepam lo tome otro. Seguir dopado, no. El entumecimiento muscular, el quedar encorvado cual jubiladito que tiene que llegar aún a la próxima esquina son cosas que tendré que pasar a deseárselas a mi psiquiatra, o a su abuela, si es que todavía es de ser. Es insoportable no poder articular bien las consonantes las primeras dos horas de despierto, es insoportable llevarse por delante bibliotecas y demás objetos grandes, es insoportable dormir tanto tan agotadoramente ya. Decidido: me arriesgo. Y mando a la esperemos que nunca bien ponderada salud mental a la real puta madre que los parió a todos juntos.
(Sí, sí, Mejoradora: mañana hablo con la doc. La vaga debía estar muy ocupada comiendo su fastuoso asado 9 de Julio, o locro, 5 platos lo menos --con lo que me luquea la sesión...--, las dos veces que le hablé; digo, quise chequear con ella el asunto, pero "no responde al estímulo". Sí, sí, Mejoradora: mañana confirmo con ella --o en todo caso en el turno del jueves-- "la suspensión temporaria del servicio"; pero es que no doy más, entendeme...)
Dicho lo cual, fumo de mi Imparciales. The Ivo Perelman Quartet hace de las suyas, auriculares mediante (dormís dulce, temblequeadamente). Observo a Lagarto descansar en su cucha: capaz que te lo saco a mear dentro de un rato: si logro dar forma a esto que me he puesto a escribir; y si no, también. Fumo de mi Imparciales y tomo el consabido mate; y hace frío.
¿Por qué cortar con el 1 mg de clonazepam que me estoy mandando de a dos pastillas de 0,5 por día, de hace dos semanas ya? Sencillamente, porque las muy hijas de puta me tienen muy pelotudo idiota mal. Ya cumplieron su función: bajarme los decibeles, dulcificarme. Ya está, sí; pero la cosa se fue de mambo. Me duele todo el cuerpo, despierto físicamente exhausto, me duelen todos los músculos todos y, a cada despertar, me lleva de dos a tres horas desentumecerme. Tengo todo el derecho a no padecer tantas y tan "enojosas" (¡tomá!) consecuencias secundarias indeseables; y llevo 20 años de pastillas como para que no saber que esta vuelta no se tiene, ni mucho menos, por qué ir todo a la mierda. (No tema, Mejoradora, no tema; o, si me nota rarito, raje para el depto, olvídeme por unos días, don't preocupe it...)
- . - . -
Tengo grandes planes: leer. Hoy agarré el violín y estuve haciendo un poco de liso (punta, medio, talón), viendo qué tal anda el movimiento de falanges. El sonido no salió del todo asqueroso (a no ser el talón, la verdad que bastante desmañado incontrolable mal). Toco con tres cuerdas, lo cual, admitámoslo, es una especie de contrasentido. No sufrí. Repito: no sufrí. Quizá tocar violín haya pasado a ser una cosa posible para mí: una más, entre algunas otras pocas.
Tengo frío. No estoy calzado. Mis pies reposan sobre la alfombra causante del golpe que se ligó Lagarto: ¡y cuán salvajemente, hélas, me ha sido facturado el desafortunado percance de "la criatura"! Miro la foto de la abuela, que se cae. El farolito naranja está apagado. Quizá lo prenda y lea: tengo grandes planes. Otro sería ganar guita; pero a tal pergeñe medio que todavía no lo entiendo. Me acuerdo de Mara y me pregunto qué será de su vida. Mara la petulante, Mara la Nereida, Mara la desinhibida. Tomo mate y me dispongo a verlainear. O no: leeré Actualidad del anarquismo y le seguiré criticando los argumentos sin ningún tipo de pruritos. La cosa es que no tengo ni aca de sueño (dos o tres siestas por la tarde), y el frío invita a leer.
(Poné, Mejoradora, que "Me gusta"; sé piadosa con estos palotes busca-clic para el lucre qué-lindo-sería-un-primer-millón-de-un-saque. Me acomodo la espalda: mañana iremos a por ese caloventor que tanto estás deseando. Mañana madrugaremos e intentaremos no chocar. Para mañana quedan las chuletas de cerdo que ninguno de los dos se comió hace un rato, por más que ya se hubieran descongelado, porque los dos clavamos sueño, y porque, en el fondo, a ninguno de los dos nos hicieron falta perdices esta vuelta. Mañana quizá nos bañemos de nuevo juntos: y seguiremos pergeñando La Babía y su forma; y habrá solcito.)
7 de julio de 2012
MORBO
La gata, en la falda; el Lagarto, que se la agarra con una de las zapas que la Mejoradora, gentil y apiadada (asqueada, reconozcámoslo también, con el olor a queso sardo de mis patitas), me pasara hace unos pocos días; un mate recién comenzado (gracias, ¡oh, Sandra!, por haber tenido en stock calentadores eléctricos a un precio razonable...). Y el cansancio sublunar de un cuerpo que ya tomó las pastillas para el no rigor, y que, ahorita mismo, no tiene ganas de cenar yá.
Prendo un Parisiennes. Moto-Moto me los hizo a $8,50, cuando todo el mundo sabe que están a $8,25 (¡¿o habrán aumentado en el ínterin, la puta madre, INDEC?!); concedí los $0,25 "graciosamente": el guaso (fitness y fijador) está haciendo "importantes" refacciones en su local sito frente a Policía Judicial (ponele), y tiene que tenerlo vistoso, lindo, hot: target que busca. Los concedí también porque la Amada me susurró, cuando llegábamos: "hoy no hinches, querido, más las pelotas". Ante todo, el minón patrio con el que estoy saliendo; y echar más mocos, por estos días, la verdad que probablemente significaría el "acabose" famoso del asunto o Vida.
A la vaga la dejé, soñando y reposando, en su depto céntrico, y me vine a las apuradas pa'l rancho. "A la hora de huir, preferimos los taxis." El control de marras fue llevado a cabo por un "oficial de (indudable) sexo femenino" y de gran porte, que pareció relamerse de ¿malsano? placer ante la "presita" de gorra que se le ofrecía, o sea, yo: desde el miércoles a eso de las 00:30 hs. "carezco de identidad" (¿así fue la frase, Negro total?); por más que hoy haya denunciado robo de billetera (¡DNI!, ¡CARNET DE OBRA SOCIAL!, ¡2 TARJETAS 2 DE COLECTIVO, CON EL Nro. DE MI DOCUMENTO INCRUSTADO EN EL CHIP DE AMBAS!, ¡ETC.!) (¡Y LA COSA ME LLEVÓ, FÁCIL, TRES HORAS, DE MÜLLER A EMPALME A MÜLLER, Y EN AYUNAS, TONERRE DE DIEU!), no tenía conmigo la constancia (de qué, ya ni quiero saberlo), ni fotocopia ni nada de nada --sólo plata--, y se me vino, "de nuevo una vez más", el semblanteo o Función. ¡Mamita querida!: ¡¿por qué mierda estaré conminado a vivir totalmente inmerso en las redes todopoderosas de un Estado dado?!
La cosa es que me cebo el segundo mate. Lindo, escribir. Felisa permanece sabiamente en mi falda, y las "bagatelles" de Jesse Stacken me devuelven a cierta... ¿meditación? Digo, habiendo ya contado lo que tenía para vomitar. Escucho, así, los sonidos de la calle, ahora. Pasan, cada tanto, autos, pasan motos, y Magnolia zumba, silente. Le subo el volumen al Equipito de la Sil. Miro el telgopor de los ahora "frondosos" cactos que me regalara ¿quién? La Mejoradora ha quedado allá, en el Centro, y La Babía está a mi soberana disposición.
Prendo un pucho. Ganas de cagar. La Sala Naranja adquiere, de pronto, cuerpo. Lagarto ha hecho un gran quilombo gran (todo el día encerrado; dos o tres "cloritos": ¡agarrate, lavandina!). Miro una "postal" NUNCA MÁS que colocara la Amada en la pared, y que uno puede fácilmente observar de levantar nomás la vista del monitor: el hombre del facón, El Asesino Del Facón. Elefantitos, de otra parte, que se suceden, al lado, mediante una soguita o ataduras, y todo, de colores varios, lineal conjunto que miro colgar, trompita hacia arriba cada uno, y cada ojo, mirándote de costado. Cortinas. Sala Naranja, sala del estar solo, mientras la Mejoradora de Mates duerme quizás su gran agotamiento...
(Porque esta última euforia, sofrenada ya, la dejó exhausta; porque, si bien no salí del todo mal parado esta vuelta --¡por suerte!--, la vaga ni por asomo se esperaba un Baile tan furibundo violento congas a mil, frenesí e irritabilidad ciclópeos... Fuego que hay que mantener prendido, sí, pero buenamente, no jodamos; fuego en que tantas veces me vengo consumiendo chotamente pobre mal, y cuyos daños colaterales más me valiera no seguir perpetrando; fuego o pulsión de MORBO.)
3 de julio de 2012
Para qué hace uno las cosas
El amor, el ojo del hacha, y el interés. El egoísmo, por eso de que el psicoanálisis mal entendido manda que hay que tirárselas de singular total, destruye amores. Amor va con altruismo; al menos así lo veo yo. Luego de esta descarga, todo puede comenzar a ser dicho.
Frío. Tengo prendido un calefactorcito eléctrico acá nomás, a escasos 30 cm del cuerpo. Hay puchos. Cecilia duerme en el sommier y yo escucho Vía Límite. Luego de la famosa disputa por la colcha, me levanté sin más, a terminar de escuchar el programa, con un dolor de espaldas importante. Queda la pieza de las visitas, queda relajarse. Lagarto duerme sobre una toalla azul, sucia ya. Felisa no sé por dónde anda, pero ya cagó. Prendo un Viceroy y exhalo suave: suena un como que viento en el programa que escucho, y Lagarto respira, durmiendo.
- . - . -
Leí Tomás Ibáñez, leí sobre energía según San Clarín ("educarás al Soberano: enciclopédicamente"), fui anotando gastos: minuciosamente. Pasó mi vieja. Trajo una viandita. Al mediodía preparamos con la Ceci un fabuloso guisazo tremendón gigante bien, con verdurita cortadita chicongui que habíamos preparado de otra vuelta, fideos tirabuzón, tomate triturado y no sé qué otra magia le habrá puesto la Ceci. Yo había despejado la mesa, y mal que mal la volvía a disponer para el almuerzo, mantel de hule incluido. Nos sentamos, faltó pan, fui a comprar y volví, y comimos opíparamente. Quedó un montón: en olla de aluminio vieja heredada, quedó para el picoteo.
Pajereamos. La Ceci partió para el Turco, y yo me quedé en la veterinaria. Pobre Lagarto: hizo sociales, se ligó la primera dosis de la quíntuple recién a los tres meses de iniciada la travesía, amén de media pastilla de antiparasitarios, compré 6 velitas 6 onda lavanda en lo de la Sole, amén de un poco de papel higiénico "del suavecito" ("no rasparás, no rasparás") en El Tigre, y me volví pa' La Babía. Volvió la Ceci, bellísima hermosa bien, y al rato cayó el Gabo. Mate y parla, nosotros, mientras la Ceci usufructuaba Magnolia, para luego irse a dormir, mientras, nosotros de nuevo, profiteábamos una Báltica y una picadita ($4,50 los 100 gr). Partió Tal Gabu, me quedé leyendo.
Y comí de la olla, sin calentar, y hubo cansancio. Y me fui al sommier, y hubo tirón de colcha: Cecilia no quería compartir, y no hubo ni pelos en la lengua. Así que me vine a escribir: sin Curitas Mandamases, sin Semblanteos Contracaripeleros, sin "Claro chorea aussi", y menos Paraguay. Fin de jornada patapúfete calmadete feo.
30 de junio de 2012
Días de vino y rosas
De hace días que apenas si leo en voz alta. La vida me lleva: si no es Lagarto, a quien, enamorada, la Mejoradora de Mates acaba de abrirle las puertas de La Babía, es una choripaneada con poetas y demás, en que hubo un gran momento de sintonía "espiritual", sí (y qué magníficos se nos volvían entonces los versos), pero también advino la inevitable hora del pavoneo de los Ego's mil: "humanos, demasiado humanos". La vida lleva: y uno se deja flotar y hundir por entre esas lentas y potentes aguas de un río, y a veces toca toscas severas, milenarias, a veces arenisca entre los labios, y a veces meandros, y algún remanso.
Fumo. Escucho Double Or Nothing (2002). Los Imparciales que recomendó Alejandro ($6,00 frente a los $5,75 de los Particulares, sí; pero son, ojo al piojo, más largos) no saben para nada mal. Estamos por pedir lomitos (estamos, como quien dice, de mesario), y el día ha sido bueno. Preparo el primer amargo como quien no quiere la cosa: descalzo, las tan viejas ya baldosas de La Babía's Personal Home se hacen sentir en la planta de estos mis pies de 40. Casa con memoria, o casa de la memoria, vuelvo a veces a ver dónde estaba el viejo televisor, dónde el gran sillón, dónde la silla de mi abuela, dónde, por momentos, ella: ya de no ser.
Fumo. Estoy a punto de tomar mi primer mate de esta vuelta. Los dos vientos del primer track tiran caos. (Los perros son de ser, Obviols, coprófagos: Lagarto insiste en catar los teresitos de Felisa, por más que la Mejoradora de Mates le aplique papirotazos aleccionadores. Ciclo de los parásitos: tenés un huésped, el loco te tira a buscar más, o a buscar en qué eclosionar, y vuelta a empezar. Y a la mierda el sujeto.)
Toso. Dispongo a los pies la alfombrita marrón opacidad terminación prolija: la mía. Imparciales 100: el cigarrillo, su filtro son más largos. Lagarto, caja recortada, se rasca lo parasitario: será mañana o el lunes cuando se venga la gran higienizada. "Los gatos de la Acrópolis", sí: pero entre nosotros yacerá por unos días el enemigo (¡¡¡MÍSTER MÚSCULO!!!).
- . - . -
Fumo. Me acuerdo de Nikita, tan malamente espichada. Un auto, sí: la vaga, su cadáver. Lo encontré depositado entre las aguas al borde del cordón de la vereda de la Tejedor, casi al frente de mi casa. ¿Hasta ahí se habría arrastrado; alguien la habría apartado de la ignominia de seguir siendo pisada por las ruedas, alguien le habría evitado, misericordiosa Antígona, el quedar convertida, pobre minina, en papilla? La Mejoradora teme por Lagarto: corazón de mujer. Pero de lo eventual nada sabemos: apenas si barajamos, cuando lo hacemos, depauperadas conjeturas.
(Fumo. Lagarto se echa su primer cloro adentro. Aleccionamiento: y nosotros mismos tendremos que disciplinarnos a nosotros mismos para sacarlo regularmente a pasear.) Días en que encontramos otros, nuevos ritmos, más tranquilos, más dosificados (la fiebre fue intensísima, agotadora), días en que apostamos más sabiamente.
- . - . -
Me cruzo de piernas. El contrabajo ("Angels") hace cosas con el arco. Hemos pedido un par de lomitos, y un auto pasa a mediana velocidad por la Agustín Garzón. (Días, sí, en que este día es redondo y lento, con mucha fiaca; días, sí, en que en este día se pajerea a cuatro manos. Días de placer y pereza; "y la vida es un ángel".)
29 de junio de 2012
et tout le reste...
platita, platita,cotillón del hueso,tu hora no es de las mejorespara desentumecer el alma...Mariano Rodríguez Pena
¿Qué hacer? ¿Leer? ¿Escuchar la radio? ¿Echarse en la cama, asqueadito, violentamente golpejeado por el Consumismo Goce Perverso Mal? Perverso: todo es plata. Pero, entonces, ¿es negación mía con respecto a resituar o lo que sea la función y significación del dinero en mi vida? "Pasividad de alcance": el Sacrificio. Y te echarás, y serás el desvirtuado por el Otro, por la Otra: en aquello que quisiste ser.
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| dibujarás, dibujarás |
Fumo mi Particulares ($5,75 al día de hoy, y el INDEC mintió a más y mejor). La Fernández tiene que dibujar, a como sea, el futuro: "estamos bien, y encima vamos mejor". Pero no es así, o no lo es, en todo caso, para los más. Estamos los fumadores, y ya no podemos ni optar (principios mediante) por los Parisiennes ($8,25 al día de hoy, y seguirá aumentando), sobre todo cuando algunos de nosotros somos de castigarnos con dos etiquetas diarias, para empezar.
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| una de las mejores de Fassbinder |
Fumo. Cebo mi mate amargo (¡ni yuyos tengo!) con yerba Aguantadora (entre $10,00 y $11,00 en El Tigre, al día de ayer o algo así). Consumos, sí, y encima de los impostergables. Mi abuela, ya de no ser (pero que en un sueño, luego de inhumada, como que la veía del campo, mediodía seco y abrasador), era de afirmar: "el mate: feo vicio". ¿Qué hacer, entonces? El desayuno gaucho que suelo practicar ha de ser inevitable, por más que hoy lo hayamos aditado con un yogur entero y una banana madura prolija bien. La angustia corroe el alma, amigos, amén del bolsillo y el amor; "y mi amor / me corta la cara".
Fumo. Puedo fumar. Y lo disfruto. Compré, anteayer, una etiqueta de 43/70, cortos, en un kiosquito al lado de un cýber, la cuadra al frente del Libertador, a metros de la Duarte Quirós (o Quiros, ya se sabe). Imagen en la etiqueta susodicha: la campaña "antitabaco" a pleno: "el tabaco causa enfisema pulmonar". Así de brutal e ignorante (¿taimado?) el verbito de marras: "causa". A los analfabetos, leña. Imagen "de contraportada": pulmón sano, hermoso, paradisíaco "Amazonas" de los ecololós (no el de la deforestación rapiñera real), y pulmón "fisuradito" mal, la negra Parca y la carroña, cosas que son fuleras de ver, la verdad, algo crudito y bien bien desagradable si uno le proyecta el propio: imagen siniestra mal, que evoca lo peor, aquello a lo que el cuerpo mismo o sus pulsiones dicen no y retroceden, espantadas. cáncer: caca. TOLERANCIA CERO CON RESPECTO A LOS FUMADORES.
| Infografo aleccionador |
Digo: los de abajo pagamos todo. La prima y la ganancia de las empresas farmacológicas de La Galaxia NeoCapitalista Del Consumo A Como Sea, por ejemplo, que además tienen que administrar los cuantiosos "gastos" anticáncer y ver si vale la pena la inversión, el "despilfarro" que cada sufriente impone, moral mediante o no. Negocio redondo, morbo, cribaje de la población indeseable remanente mal.
CONCLUSIÓN: fumo, tomo mate, escribo. Hasta la próxima.
| ¿Ha leído usted alguna vez el libro "Puro Humo"? |
27 de junio de 2012
Paranoia y Visión
Fumo. Pongo a hacerse un Radio Station en Grooveshark cargándolo con la consigna "King Crimson": veremos qué magias me aduce. Comienza, por lo pronto, con Yes. El mate está más bien lavado (lo abandoné hace un buen rato, cuando me fui a deslizarme silente entre las sábanas del sommier nuevo de la Mejoradora de Idems, junto a ella, cuerpo tibiecito), pero intentaré recauchutarlo. La noche está apacible. Son las 02:14 hs.: según Magnolia; según algún Fedora; según el Perro de Fuego (¿era así que se llamaba?).
Estoy de gambas peladas. Se me resiente (siento) la lastimadura en plena canilla izquierda, herida leve y más bien superficial que se me hizo al darle un patadonazo canilla, justamente, mal, en plena oscuridad, a la cabecera, bajita ella, de mi cama --madera, madera--, cuando, hace como dos días, sólo buscaba acostarme y alcanzar el sueño.
Insomnio, entonces. Pero insomnio llevado bien. Elevo el Porongo del Caballito que la Pareja Ejemplar me regalara el año pasado --mi último cumple--, y de la bombilla misionera bebo. Pienso en escribir un mail a una mujer que quizá se interese por mis textitos. Prendo un 43/70; fumo de él; lo dejo en equilibrio en el cenicero marrón. Cosas, cosas cercanas a mí, a mi mirada, a mis manos. Teclado, monitor.
(Pasa un patrullero. En un rato por ahí salga a comprar puchos. La paranoia realmente grotesca en medio de la cual padezco y vivo genera, de algún modo u otro, este texto. Dar cuenta de cierta escena: la del presente, -- la de la Duración: ¿qué busco al insistir en esta forma o género menor de anotaciones? Me crujo el morbo, fumo...)
- . - . -
Imagen dentro de la imagen. Dada una pantalla a la que enfocamos con la mirada, quedará recortada la primera, seleccionada, y el resto prácticamente pasará a no ser percibido, fondo supuesto. (Fumo, escucho música.) La película que, por caso, se esté proyectando en un determinado monitor, contemplada por el neo-espectador, Home Theater individual. Una representación dentro de otra, entonces: elegimos concentrarnos, abstrayéndonos por un instante de "lo real", para vivenciar una determinada ficción o film. Foco/fondo. (Platón: "Alegoría de la Caverna".)
Pasar, de sernos posible, del foco al fondo y de éste a aquél, como que alternando: despreocupados. Ir lo más relajados posible de uno a otro. O no colgarse tanto con el foco, no concentrar la mirada: es una representación más.
Pero: "la representación dentro de la representación" puede estar dando cuenta, como en el caso de los documentales, de "lo real". Entonces.
Consideremos, me pongo a decir, qué es ver. Qué es percibir. ¿Con o sin cuerpo? Con. Entonces: determinados órganos corporales perciben un poco al menos de sí: puesto que puedo observar partes de mi cuerpo, y de hecho estoy viendo mis gambas, la derecha cruzada sobre la izquierda, y mis manos: piel. Eso, en cuanto a determinados objetos percibidos "a través" de mis ojos, y muy breve y bastamente (hablando mal y pronto).
- . - . -
La cuestión, insisto, es con cuánta intensidad (mayor, menor) nos colgaremos con tal o cual objeto. Tenemos párpados, y a veces podemos distraernos sin más. No hay tercer ojo, ni ojo en la nuca. (Horacio Castillo dice, en un poema, que el cuerpo puede llenarse de ojos, ojos en cada pie, en la espalda, en la cintura. No puedo creerlo. Habría, por lo tanto, que experimentarlo, vivenciarlo, o renunciar a tener en cuenta dicha hipótesis.)
Último pucho. Labios prensiles, todavía no lo enciendo. -- Voici comment j'allume ma cigarette: tres me persiguen, pero una buena patada me la saca (la paranoia, digo), pobres guasitos mal, de en medio. Salir a comprar.
25 de junio de 2012
Código de Faltas
Lo escucho por la radio. La 102.3, de acá de Córdoba. En Argentina, claro. Algo que a esta hora no está en el portal de La Voz.
Policías (¿cuántos?) desnudan a un chico (pongamos que va a la secundaria), a ver si le encuentran algo. Se le cagan de risa del pitín ("has de humillar al cautivo") y, en el puño de la mano, pongamos que fue así --La Voz y La mañana de Córdoba: informen sobre esto, investiguen más claramente--, cuando creían hallar el arma, se dan con una o dos inyectables para diabéticos: insulina. Uno de los policías en cuestión arroja el "arsenal" contra el suelo, lo rompe (imagino un buen pisotón, borcegos durito frío mal) y lanza: "por los golpes del viernes". Escena aleccionadora.
Pongamos que esto no sea exactamente así. Recuerdo: hará media hora caminaba, auriculares clavados en la 102.3, y el conductor leyó la noticia. Se oyeron declaraciones del padre de la criatura al micrófono: hay grabación.
(Aparte de todo: previamente, la madre del ¿menor? habría discutido no-sé-qué con la ¿maestra, profesora? del caso. Un estudiante argentino, entonces.)
QUIERO DECIR: ¿qué pasa con los policías que andan por Córdoba (Argentina)? ¿Qué pasa con sus jerarcas, con la institución policíaca de acá, en su devenir histórico concreto y ¿vinculante?, como para que se den situaciones de este tipo? ¿Qué pasa con el pibe ese, qué pasa con sus inyectables, qué pasó? --- ¿Qué pasó, realmente, o lo más objetivamente posible? La Voz, La mañana: hay tarea, muchachos...
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