5 de noviembre de 2008

Borrón de apariciones

Chanchita con cadneas, reconducido el porte, miro veloz giróvagos detallados, rima de la tu cierva, y pienso en el lenguaje como estoque, y busco dalias. Ritma feroz, paso y escorbuto de lo febril que no callé, la gata se relame en su ternura. Pocilgas adocenadas en que gente está, barrio de ser, ladra un meditado su colección de estampidas, torean a la gente en el mundo, ¿serás, real, así, como indefensa?

La gallardía o fuelle, la esquina de tus erarios de lo que sabemos, la confitura teucra y relapsada que confiere a manos llenas el hechizo, todo lo detendrá. El pistolete o pesadilla de los buitres.

Entonces, como media que no calza. Como calzón de espuerta. Giróvagos, entonces, la reclaman. Y la llanura.

4 de noviembre de 2008

Notex

Juegos, y la sequía. Escucho un sonismo áptico redondo, interesante, y no me decido si a contemplar o redactar palabras definidoras. Insomnio corporal, evalúo el uso y la disposición de los medios, y la conectividad emocional.

3 de noviembre de 2008

Esbozo sobre Wagner

(Ahora, el freno. Ya no poder decir lo inmediato, sino tener que pensarlo, que vigilarlo. Cada frase, en ese sentido y entonces, es una piedra, un estorbo. Punto seguido fatal, coma traicionera, prima la duda.)

He puesto una selección de Tristán e Isolda, por Baremboim. Música excelente, grabada bajito, como mucha de la música clásica; y hay que subir la perilla. Voces increíbles de lo nítidas, orquesta espesa, consistente, y una continuidad, un avanzar de "la materia sonora" (dice Spinetta) hacia un más allá todavía, un poco más allá.

Frases inmensas, sí. Continuidad y saltitos, detalles del argumento. Esta ópera sí puede ser escuchada sin ver la representación; mucha de las italianas es como lavada, insulsa. Como dulzura continua, lo de Wagner, que no puede empalagar, que extasía.

A veces se piensa en la música occidental a partir de su historia, de manuales. Enumeraciones eternas, cada elemento tiene igual valor. Y es justamente cuando se ahonda que saltan las diferencias. Wagner es grande (más allá de que componga para la grandeza), pero como lo son Bach y Brahms: ineludibles. Aunque Wagner, en menor grado. En todo caso, elabora planes gigantescos.

Recapitulación

Desinflado, agradecido, joven. Frente menos del cansancio de elevación y alcance, cuerpo que pasó por el desierto. Mahoma supo de la fiebre austera. Yo miro Córdoba como un increíble enclave de subitáneos mil.

Preñez Felisa, me acuerdo de mi Nala y Damayanti y me pregunto si es así; si, pese a todo, sigue siendo así. Como una inspiración, y el garetear. Fuego que insufla, la vieja frase.

En el oasis, cotorrear con extranjeros es un hallazgo inmenso; y no te confíes, que el último truco es el que más vale. Guerra de Falklands, guerra de Río Tercero. "Violeta es el color de tu flash, violeta es el color en tu espejo de cristal." Como un mosaico inmenso y degradado, agrego datos para la lenta comprensión.

(Como un respeto nuevo: sonriente, no sonreído. Gente que es cancela del aroma.)

2 de noviembre de 2008

Boceto sin descomposición

Sacrificios para escribir: péndulo del sentido. Algo que elegimos para nosotros, para nuestro ser. Y cuelga la rutina, y vacilamos tras el dolor. Luego fijamos un norte más bien transitorio pero que permite la continuidad. Revolucionados, amamos nuestro verbo.

Más allá de lo cual viene el ángel. La transparencia en el otro. Y casuales y desafortunados, ponemos nuestra piel al hombro. Y yugamos.

Música de la densidad, San Cristóforo muella un desahogo. No demasiado visceral. Íntimos del desconcierto, intensidad en que escanden al desgaire.

(Discos que reviso con el 'serenus', cajas carpinteras que los almacenan, tiempo de caminar los frutos. Felisa me crisó la taza azul que me entregara La Mayor, y me sacó del sueño. Tarea que no es noble ni persistente, anotación que quiere ser direccionada.)

Así, convalescencias sin abismos. Toso mi pucho al muelle, ventana abierta tras las cortinas, y pienso en un hermoso poema de Castillo, sobre Dionisos, que aparte es verdadero.

1 de noviembre de 2008

Ensayo de reconducción

Ésta es la dureza gorda, la redonda; la de los visillos como contraluz y suena: de filo la guitarra no aceitada. Éste es el pensamiento de la demasía, pleno el sonido por los poros de quizá algunos éxtasis, la penetración. Y no la esponja, virtual equívoco cortazariano. Ésta es la luminosidad y el calor terso del mediodía, fosforescencia quitada, y velos.

The deception of the thrush, que de eso estoy hablando. Como la música es subjetiva, la narro, de algún modo, para prever viajeros.

Manejan los volúmenes, estos instrumentos eléctricos, a la perilla. Lástima que los acústicos, al hacer sus 'crescendos', cambien de timbre. Es imposible saber cómo se mueven, tal es la gelidez redonda y agradable desde la cual tocan. Videos revelarían el asunto, y más verlos en vivo.

Ésta es la idiosincracia del calor, del bajo, digo. Ésta es, aparte, una toma de producción, para canalizarla en Córdoba. Y que viajeros opinen mi acierto y desarraigo. Tomas de allá, reduces y conduces. Cultura es eso.

Pero es posible el ángel

Escarnio que en el disecarse se prolonga. La pieza de museo, rota, posa en la tarima giratoria. Mundo que cuelga morosamente, silencio de la sala de exposición por la que nadie se paseaba. Exposición, apenas sida: rescatada.

Escarnio almacenable, transferible, cuotas de escarnio. Rotulación que exige esporas. Diseminación de un viejo gesto, el selenita de sus subitáneos ejerce la significación, mal que mal ni que le pese a quién. Pese de los auto reproches, cantilena súper abusada.

Goce sin sueldo, este bandoneón y su armonía me reconducen al ángel de la onomástica. Pienso vacuno, pienso como perros que huelen perros: visitas a no alcanforar. Bombas intraemocionales, viraje armónico. "Cielo al revés": y se me eriza el vello.

(Horacio Castillo publica Tuerto Rey en 1982. Anoticiados silenciosos. Contra esa vulgar habla sobre la poesía. Caracterizando: la básica chabacanización de algo tremendo, descreídos. Poco respeto por la propia práctica.)

Mate que me medita. Primer lugar del mate, el termo; segundo, el paladar y no el buche. Ciclo del agua. :p

Nota

Piensa en sus cejas, abajadas, cosa que significó un fijo dolor de frente y localizado. Agotamiento escrúpulo burgués, la noche de la música facilita la reflexión. Y así, súbita, la idea de que los medios de percepción son a la vez nuestras vías de comunicación le sorprende. No sabe cómo continuar el desarrollo de tan sorprendente noción, pero la anota. Spinetta suena muy dulce, así, al pasar.