18 de octubre de 2007

Se lo han agarrado de punto, los lefebvristas, a Alfonso Barbieri. Y se lo han agarrado de punto mal. Ya vienen dando espectáculos idiotas acá en Córdoba (la religión probablemente sea sólo espectáculo, glosando a Nietzsche) y, como tuvieron éxito y se hicieron noticia rompiendo algunos dibujos de ese artista, machacan los decibeles, cosa de conseguir mayor audiencia para su "causa".

Causa que la Justicia demorará, porque, se dice, vienen acomodados, y no se los puede tocar fácilmente. ¿Qué sería tocarlos? Juzgarlos imparcialmente y, si da para sancionarlos mal, meterlos en cana, cobrarles buena guita, hacer que vayan a cursos sobre tolerancia, obligarlos a no ser tan chotos.

Porque Alfonso me enseñó el uso de la partícula "mal" hace ya años, partícula que ahora se ha difundido, al parecer, desde el under (no soy lingüista). Pero estos tipos piden que se use y abuse de la misma, y que se los acuse y señale bien. Y que trabaje este lenguaje para nombrarlos, para escuchar sus ataques contra lo que es deseable mejor, para decirles no y pensar exactamente por qué no, cada uno sus razones, sus lenguajes y jergas, su estar.

Por ahora, articulo: "no se entiende". Junto con: "prepotencia". Por ahora balbuceo, y vuelvo a la partícula: esa vieja nueva partícula de choque mal y contradanza bien.

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