10 de diciembre de 2007

Propósito de pilas

Tal parece que estoy escribiendo mal. Me lo señala Mara; aparte, lo sé. Con quince minutos para tirar un texto, releerlo dos o tres veces y cambiar, apenas, una que otra palabra, mucho no se puede ofrecer. Porque cuando los textos nacen así, sin ganas, son eso: textos malparidos, destinados necesariamente a la mofa y al descarte.

Anoche, por lo demás, escribí un poema excelente. Lo trabajé por hora y media, dos -tiempo mínimo, exigencias de respeto propio, uno todavía posible, para con ese poema nuevo, que tenía más de 30 líneas-, y, si bien supe que podría haber continuado con la corrección, dejé, por eso mismo, su profundización para un nuevo escrito: no sólo hace a la calidad de la escritura una gran emoción, sino también la constancia, la insistencia, el sumar horas-culo.

Así, entonado por esa "práctica de arado pulcro", escribo esto ahora, poniendo pilas, y

con la esperanza inquieta de captar

nuevamente el interés de Mara, sardónica lectora. La redacción se impone, la prolijidad, y el querer destinar un poco más de cariño a esta actividad un tanto fastidiosa que es agregar prosas a la red (el ambiente, digámoslo nuevamente, no es propicio).

¿Subir también poemas? Aún tengo el prurito de guardarlos, de acumularlos, de pensar, quizás, en un nuevo libro, una nueva farsa. Lo que se pierde para siempre tiene que haberse escurrido antes lentamente en forma de positivo escepticismo cotidiano; si todavía respeto los libros, difícil que no quiera emularlos, difícil, arduo, que deje de dialogar con ellos solamente.

1 comentario:

  1. me gustó el tecnicismo "horas-culo". supongo que las horas de lezama lima serían más grandes que las de proust.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.