16 de agosto de 2008

[s/t]

Tiempo para mí. Linda siesta, de ojos cerrados. Y escribir: con ánimo dispuesto.

Suena Haendel, apenado, violín y oboe -y la base-. Olor a pata, no me pienso bañar. Fumo, preparo mate, veo un vasito de yogur, cuchara dentro, estancado de hace días, en esta mesa de durar. Hubo acomodo, al mediodía; pero difícilmente mi casa llegue a ser de las totalmente prolijas; de ésas de las viejas que barren la vereda, todos los días, a la misma hora.

(Sí: puedo estar en la inmundicia. Mientras no sufra hambre, todo lo acepto: estómago capaz.)

Fumo, espero el agua: música que suena, la brisa -ventana abierta, y se estremecen lentamente las cortinas, de a ratos-, perro que ladra, a lo lejos, sábado circular. No es fiaca: es ocupar la pieza, sin prisas, sin apuros, sólo porque estoy aquí; otras veces no ha sido así. Reinado diferente, consiste, más que en hacer lo que a se me cante, en no tener que hacer nada: no estar constreñido a nada. Aunque sea por un rato; imperio trivial y sabroso.

Así, yo por mi casa, panchamente establecido en este dominito. Pasa una moto, allá en la calle, y pasa. Como esos muy respetables -para mí- sabios que predecían el paso de una mosca (gloso mal), así me siento de sosegado. Un violín patético -tonos menores, disminuidos- reclama.

Toso para gallear; pero no puedo sacarlo, no puedo pelearlo. Lo trago. Como una flor 'hideuse' y bella que brota de un pantano neblinoso -la comparación no es exacta-, surge del acompañamiento orquestal un nítido violín, en este segundo movimiento, y finalmente todo queda suspendido. De hace más de 20 años que Haendel está en mi vida; lo mismo que varios otros barrocos. La técnica del violín depende de su historia, de su desarrollo real; lo cual es bastante razonable. Fumo para que pase el tiempo, lo sé; por más que la teleología toda derive de una simple estructura gramatical, y sólo eso sea. Que ya es mucho, por otra parte: ¿cómo desproveernos del 'para'?

Tiempo al tiempo; aceite al engranaje.

2 comentarios:

  1. Estar, sin más. Sentir el paso del tiempo en toda su maravillosa lentitud. Percibir el brillo, el peso, la consistencia de las cosas. Hay algo en eso que nos acerca a la vida. Como la música, como la lectura, como el misterio del arte.
    Saludos.

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  2. Querido Pablo. Escribes muy bien, te mando un gran abrazo y te deseo muchos éxitos.

    Lili :)

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.