1 de octubre de 2008

Las cosas

Pies descalzos; se calienta la pava. Hormonal suena más que disfrutable: voz, la de la Lizarazu, que me encanta, y asombro, cada tanto, de que dicha voz exista.

(Saqué dos libros, el lunes, de la Mediateca de la Alianza: Les quatre jeudis, de un tal Alain Lorne, y Dimanches d'août, del de hace un tiempo apreciado por mí Patrick Modiano. Ya leí la primera. Mala: comienza como remanso moroso y placentero, con descripciones detallistas de la vida en el campo, y termina siendo una maldita aventura de chiquillos, de esas de chicos detectivescos mal. -Confieso mis lecturas, claro.- Prosa que prometía más: vocabulario riquísimo, extraño; pero se ve que Lorne se cansó de redactar, y la terminó en dos patadas. Luego de eso, Modiano me está desentorpeciendo la vista: las cosas, como son, o de cómo contar a través de acciones y no de, me cago en Dios, "lenguajear".)

Listo ya el mate, sigue sonando el disco. Felisa se me trepa al regazo, la echo: por tres veces; después me husmea las ojotas. Y vuelvo a escuchar música: después de discos de preverla, de saberla de memoria, me encuentro sorprendiéndome con muchos detalles de lo que suena, y escucho la voz de la cantante y no mi voz en el pensamiento, y digo: "¡Heráclito!".

Volver a la cosas: se diluye la locuela -¡claridad!- al momento de percibirlas. Así, puedo estar (no sé por qué, o sí, más bien; continuar, en todo caso, con la terapia) aquí y ahora. Termo nuevo: violeta que es algo distintivo mío, ya. Gata que ha vuelto: cuatro días arriba del techo, maullando en hambrecito lastimero, y no la lograba bajar. El vecino, alojando otro amigo, transitoriamente (digo, supongo). Noche espectral frente al monitor: iluminado cenicero indigenista, y más iluminado teclado todavía. Ventana abierta, como siempre: aporte personal de cara a contrarrestar el encierro que nos queremos imponer (eso de la palabra "seguridad", tan a cada rato esgrimida).

(Modiano cuenta la historia que le interesa; Lorne, lo que se le dio por imaginar. Como si hubiera ido a un taller de escritura, el tipo redacta prolijo, también suntuoso, pero sin vida. No lo wikipediaron todavía, ni siquiera en la edición francesa del mare nostrum del saber actual. Nueva promesa fugaz de suplementos, será, o de su editorial; o un raro al alcance de todos. O los franceses se envician a menudo con la exquisitez. Me pregunto cómo habrá llegado a la Mediateca; o quién será el que lo eligió.)

1 comentario:

  1. Qué grande Modiano! Se la pasa escribiendo el mismo libro, pero yo no me canso de leerlo.
    Saludos, Tamarit.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.