3 de diciembre de 2008

Los mercadomagos de la pedagotecnia against Me

Voy a lo de Claudia, donde todavía se están revaluando los cigarritos y demás productos ofrecidos por la almacenancia. CJ's a granel, y la "oferta": Next ó Viceroy. - Pero me voy con el link magiaroli a ver a éste último, a ver qué importante regalo me regalan, y el programoli, inteligencia barata, no sabe qué hacer con mis elecciones no homogeneizadas. "Ud. no puede", me dice, confundiendo poder con potencia (cf. Deleuze|Guattari). Así, esa nueva máquina deseante funca mal, y hay que estropearla.

Segundos después, confirmo: el link que le batí a los Zone no responde a un http:// cualquiera. Váyanse a defecar, tabacaleros truchos.

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En fin, pasando luego a la virtud del vicio, digo que escucho delicado y sutil (ja, Mara, ja, Franco) un concierto para violín, compuesto por Paul Hindemith, allá por 1939, e interpretado por David Oistrakh en compañoli de la London Symphony Orchestra, conducida por el mismo Paul Hindemith, grabación registrada (vày sabé qué soporte) en 1962. Andá componer. Bellísimo el violín sonado por Oistrakh. S'escucha cuando rasca, y la de sol no le sale ronca, sino redonda: netamente plena: míiinima (diz un mexican Hippie).

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Ahora me recuesto, ahora escribo. Pesadas las piernolis luego de la Cadenza, y extraños los ritmares d'este Hindemith.

-.-.-.-

Tiempo de más, y sobras.

2 comentarios:

  1. ¡Pero si yo ya firmé su blog de poesías fabulantásticas! ¡El de la mujer que llena el cielo! ¡Y no puedo decir más que lo que dije, que me encanta toda esta locura! ¡Salud!

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  2. Bienvenida, entonces, sea, su última exclamación. :) Y que se expanda. :D

    Veámosenó.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.