29 de diciembre de 2008

¡Esméin, Esméin!

Pienso en la droga. Éste es un Camel, éste, un Andrecito. Calzoncillo, blanco, al vesre, termo (que no de mertiolate), cuerpo cansado de llega al ápice de las once, ya vá la medianoche. Y escucho la 100.5 fm, música reggaetonera, música de cuerpos flexibles y tersos, esa piel morena, fabulosos cráneos como que rapados, rapeados, tecleo morbo.

Pienso en la droga, los turcos y el arroz. Pienso en las razas, cristalería de llegar en el oasis al saludo, Tam! de espanto, su diálogo posible, esquemas con esquejes, cruza La Perra.

Pienso en las azucenas que desperdigué como amapolas, pienso en inciensos, cuenco de pinos, Pinotea de tu caricia torpe y olimareña, comita obligatoria. - La magia de la música, el Irazem, copitas cojas de escandinavear lo calafateado, navega El Morbo, dos palabras. Pienso en la droga para ese deseo satisfecho en que te sumís y sumergís, tu maquinola. - Pienso en la daga.

Para que la presión desacompase. Para los morbos de las noticias dichas y repetidas para toditas las pibetas úblicas, pongo el arroz, desmadre atrabiliario. Y para que la cosa no termina, rechifla el trueno.

3 comentarios:

  1. Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Chile!
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  2. Hola, muy interesante el post, felicitaciones desde Mexico!

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  3. Interesante articulo, estoy de acuerdo contigo aunque no al 100%:)

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.