11 de julio de 2007

Tomo mates algo trancados. El tiempo pasa. Me da el sol en la mejilla, aunque no es cachetada sino, lugar común, suave caricia cálida. Se siente el viento tras la ventana, chifleteando despacito. Siesta de otoño, nadie duerme aquí.

Dentro de una hora me toca viajar en colectivo. Terapia, eterna terapia (ríe "el revolú"): y no consigo ver claro aún. ¿Se dará? ¿La cosa consistirá en ver claro? ¿Andar tranquilo? ¿No exasperarse mal? El psicoanalista tiene siempre la misma cara, las mismas frases, los mismos tonos; como yo, probablemente. Pero uno no consigue verse a sí mismo centrado. En reposo, a veces, sí; pero centrado, ni a palos.

...

Recuerdo que un escritor joven puso publicidad en las paredes, como si fuera un político, sobre el lanzamiento de su libro, hace algunos años. A mí me daba un poco de impresión y, claro, nada de ganas de comprar su libro; pero Girondo había hecho también su publicidad para no sé qué volumen. Claro que la publicidad de ese tiempo no era tan bestial, tan arrebatadora, como la que se hace actualmente. Pobre centro: das un paso y todo luce nuevo.

La novedad, la de lo reluciente... Y esto, que no ha comenzado recién, continuará, no sé por cuánto tiempo...

3 comentarios:

  1. Te había escrito y se borró todo porque toqué una tecla que no debía. Te decía que Martínez Estrada es un grande, grande poeta al que casi nadie nunca recuerda, no? Siempre tengo presente el poema "el mate" y otro poema de versos largos, alejandrinos creo, en el que habla acerca de una chica muerta. Es hermoso.
    Me interesa mucho tu inquietud poética. Encuentro que lo que decís es genuino y sin duda soy yo el agradecido, agradezco la existencia de este blog.
    Siento tu prosa muy cercana y no puedo explicarlo mejor o no quiero. Publicá esos poemas que van saliendo.
    Cualquier cosa estoy a un clik de acá.
    Un abrazo.

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  2. ¡Gracias, Pedro, por tu lectura! Y por tus comentarios, claro. A Martínez Estrada lo tengo en la edición que prologó Borges en la colección que hizo. Esa colección de tapas duras, oscuras, de textura peluciar. No sé si ahí está todo lo que el tipo hizo en poesía, pero puede que sí. Ahora lo estoy releyendo, porque no me acuerdo de nada, pero, sobre todo, porque me gusta mucho. Toda esa habilidad para rimar mediante malabarismos a veces.

    Dejé, Pedro, un comentario en uno de tus blogs sobre si vale la pena hacer versos medidos, rimados, en esta época.

    Nos vemos.

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  3. Son raras las reacciones que despiertan los poemas rimados. También es cierto que es muy facil escribir una estupidez con rima, sólo basta con concentrarse un poco. Pero a veces, de pronto, uno se topa con un soneto, un poema hecho de rimas consonantes, que cubren al idioma con la piel de la música, devuelven a la poesía su esencia musical. "Ocurre entonces -para seguir con Borges- la emoción singular llamada belleza, ese misterio que no descifran ni la psicología ni la retórica."
    Me tengo que ir a laburar.
    Gracias, Tamarit.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.