19 de junio de 2007

Día frío, noche helada. Y tomar cervezas en una mesa al aire libre, para poder fumar. Después de un tiempo, no se siente: como cuando te metés a un lago helado del Sur, aunque sea verano, o porque es verano. Nadar: ¿cuánto hace ya que no nado esas 100 piletas diarias, en la buena estación, la de los cuerpos deslumbrantes? La última vez, nadé 10 ó 12, y gracias.
Y después, me prendí un pucho. O dos, o tres, lo importante era respirar. Ahora mi espalda está bastante desastrosa; como le dije a una amiga, ando algo destartalado. O bastante, tanto para el amor como para la guerra -si nos ponemos en latinos-.
Tomo mates con el estómago vacío, lo cual es una aventura y un riesgo.

2 comentarios:

  1. el último párrafo pone en evidencia un temperamento romántico.
    besos!

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  2. Es un comentario adolescente, mara, te comento, de recordar un escrito de los 16 ó 17 años. Otro beso.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.