11 de junio de 2007

Mujeres que en invierno apenas sonríen si van solas en la calle. ¿Posan serias? ¿Hay seducción en ellas, aparte de su tacón que marca distancias regulares? Vestidas en diferentes tonos, para que, combinándose para la vista en su circulación, respiren la temperatura ambiente de ya ninguna bufanda; porque los días, agradables, piden tan sólo un pulóver, y la campera.
Noticias en la tele, que son nada más que el sonido, porque tipeo aquí. Martilleos incoherentes, tomados en el momento. Sucesión de noticias, que intento ignorar. Alguno habrá que mire el aparato, puesto más arriba, para que nos irgamos.
Rara palabra, "irgamos". ¿Estará bien conjugada? Quizá sea "yergamos". Pero la indiferencia ante la petición de corrección posible, hace que anote las dos formas. Formas como escafandras para un no buceo, para un permanecer en la superficie, a lo sumo en el 2º piso.
La noche va imponiéndose muy rápidamente. Número 2, mi máquina. Mi espalda, cansada de no hacer caminatas más que fumando, apenas caminatas, distancias cortas y apresuradas que hacen que me agite, y transpirar.
Dulces los sonidos de un grupo de rock, con un alto obstinado en la guitarra, marcando sólo dos notas, que se corta cuando pasan a la parte B del tema. ¿Te acordás, Edu? Intro, A, A, B, etcétera. Partes para la improvisación sencilla, partes para la prolijidad de la frase, tiempo joven de otra tarde en que, sala de ensayo, aprendíamos.
Y todas las mujeres no son su suma, y creo que tampoco serán su esencia, sino ese desfilar de rostros particulares, la sucesión de un rostro y otro rostro, en que se albergan sus diferentes medidas de querer o no.

3 comentarios:

  1. En una noche serena es bueno leer el pasar de los días según el punto de vista de una persona que gusta de la lectura, de la buena música y que sin duda, maneja un estilon realmente bueno. Antes yo solía escribir, en un cuadernito barato, anotaciones que trataba de hacerlas narrativas, intentándolas sacar de una simple y llana descripción. Hoy, con el aburrimiento y la desgana que desvencijan algo de mis días jóvenes, me dedico más a contemplar, a estar pendiente de lo que aún no termina y a veces, en desistir sobre lo que me bloquea... Por eso, Querido Tamarit, mis comentarios pueden sonar a vacios, a inocuos y a torpes, aunque, en ocasiones, creo caracterizarme por argumentar debidamente sobretodo, cuando es lo que me apasiona lo que está en juego. Me reanimas a continuar de nuevo un diario, al que yo le decía "el cada 5 días" o el semanario,porque no lo escribía todos los días, temiendo ser repetitiva... Ahora miro unas letritas en las que a mis 10 u 11 años escribía a tientas... y sonrió de buena gana. ¡Qué rico y fresco, es releerse a sí mismo! claro que cuándo los temas sugieren antiguas ilusiones que hoy en día están rotas, es un tanto desolador. Gracias por todo lo que nos cuentas de tu vida, de tu pensar, de tus cosas, de la hormiga en el teclado, del café oscuro y del mate, de las loras jetonas, de las chicas que pasan abrigadas, de tus días con Balzac y con tu novia, de tus pies fríos que contrastan con tu pullóver abrigado, de tu meñique que roza la taza de café y de tantos detalles que te hacen un ser único, pues no todos nos preocupamos en escribir, en esta era en la que todo entra por los ojos y se termina uno indigestando, pero no deleitándose con el alma... Sociedad de consumo y uso, desbanca a veces, a la sociedad de letras y de filosofías, que los escritores recorren y hay una frase que una chica exclamó sorprendida: ¡Marchan los nuevos poetas ¿Quién los detendrá?!

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  2. En una noche serena es bueno leer el pasar de los días según el punto de vista de una persona que gusta de la lectura, de la buena música y que sin duda, maneja un estilon realmente bueno. Antes yo solía escribir, en un cuadernito barato, anotaciones que trataba de hacerlas narrativas, intentándolas sacar de una simple y llana descripción. Hoy, con el aburrimiento y la desgana que desvencijan algo de mis días jóvenes, me dedico más a contemplar, a estar pendiente de lo que aún no termina y a veces, en desistir sobre lo que me bloquea... Por eso, Querido Tamarit, mis comentarios pueden sonar a vacios, a inocuos y a torpes, aunque, en ocasiones, creo caracterizarme por argumentar debidamente sobretodo, cuando es lo que me apasiona lo que está en juego. Me reanimas a continuar de nuevo un diario, al que yo le decía "el cada 5 días" o el semanario,porque no lo escribía todos los días, temiendo ser repetitiva... Ahora miro unas letritas en las que a mis 10 u 11 años escribía a tientas... y sonrió de buena gana. ¡Qué rico y fresco, es releerse a sí mismo! claro que cuándo los temas sugieren antiguas ilusiones que hoy en día están rotas, es un tanto desolador. Gracias por todo lo que nos cuentas de tu vida, de tu pensar, de tus cosas, de la hormiga en el teclado, del café oscuro y del mate, de las loras jetonas, de las chicas que pasan abrigadas, de tus días con Balzac y con tu novia, de tus pies fríos que contrastan con tu pullóver abrigado, de tu meñique que roza la taza de café y de tantos detalles que te hacen un ser único, pues no todos nos preocupamos en escribir, en esta era en la que todo entra por los ojos y se termina uno indigestando, pero no deleitándose con el alma... Sociedad de consumo y uso, desbanca a veces, a la sociedad de letras y de filosofías, que los escritores recorren y hay una frase que una chica exclamó sorprendida: ¡Marchan los nuevos poetas ¿Quién los detendrá?!

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  3. Hola, liliana a., gracias por hacerme caso y echarle un ojo a este blog. Uno escribe en este sitio y, apenas publicado, se olvida y desentiende totalmente de lo que pudo haber escrito. ¡Vaya a saber de qué se trataba!

    Como no me interesa la coherencia -aunque soy coherente por inercia, más bien-, no estoy queriendo defender ideas sino retratar momentos y estados de ánimo.

    Si disfrutaste del sitio, bienvenida. Si no, continuemos por chat.

    Muchos besos, Lili.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.