24 de junio de 2008

Esto tambièn pasarà

Piezas de repertorio para violìn y piano. Pocos cigarrillos ya -¡tener que asomarme a la calle!-, y una ligera descompostura estomacal: el desayuno gaucho me puede algunas veces.

Bueno, van a ser las cuatro. Tanta ceniza, mugrientamente esparcida bajo el teclado y sus alrededores, me hace pensar en la odiosa tarea, la limpieza. De todos modos, todo està mayormente ordenado. Felisa, afuera, todavìa no ha empezado a reclamar su derecho de ingreso a la casa. Tengo unos fideos de anoche -fideos, todos los dìas-, y Kyung Wha Chung toca poderosamente. Obvio que sobrevivirè.

Esos instrumentos de precisiòn que son los buenos violines, los que pueden sonar tan tremendamente... Sòlo las cuerdas es todo un presupuesto: y hay que destriparlas. De ojotas y con medias, pienso en la multiplicidad inabarcable de la intimidad. Pongamos: en còmo estàn los tipos y las mias, còmo se visten y sientan, los de frente a una compu, ahora, en sus respectivos hogares (dejemos de lado los que trabajan). Colores y costumbres, y cada uno de esos esos tambièn pasarà.

¿Dònde lo releì, hace poco? Un anillo que tenìa grabado: "esto tambièn pasarà"; como en ese poema anglosajòn, que tradujo Borges, pongamos que con Kodama. Es un poema hermoso, simple y profundo. Otro "ubi sunt", pero con un matiz distinto, con otra mirada.

Recuerdo lo que hablaba hace años con Esteban: ser anticuario del presente. Veìamos fotitos de restos de la cultura micènica en una historia universal berreta, y nos fascinàbamos especulando què le acontecerìa a nuestro hoy. Quièn te dice: Felisa, un mito. Como que le puse ese nombre a partir de Fèlix el Gato. Equivocando su sexo. Pero èsta es gris.

Suena algo muy melancòlico, muy pesaroso. Se pone tràgico. Pasa. Subrayado de tremenda sospecha. La mùsica, un discurso.

Toso. Vi fotos en Peinate, muy divertidas. Que eso tienen: impacto, y morbo y risa; para mì, ahora. Me acuerdo de lo de Nietzsche: la comedia, y de repente llega uno que dice: "no te reiràs de esto, o de lo de màs allà". Un paso màs en la comedia, y luego vuelve la risa: salvadora, despejadora. (¿La del cielo despejado? Ese cielo, ese humor del que hablaba Bloom en referencia a Goethe, en El canon occidental.)

En fin, la cola de paja, la correcciòn. Y los guiños de ojo por privado. Me desperezo meticulosamente y pienso: puchos. Me quedan dos. ¿Dos estiquetas, o tres, hoy? El ùnico temita: el dolor; el asqueroso padecimiento.

2 comentarios:

  1. Esto también pasará. También lo leí hace poco en alguna parte. O lo escuché en una película.
    Y la última película que vi fue Empire Inland y ahi no creo. ¿Cuál fue la anterior?
    ¿O lo leí?
    El último libro: Rabia, de Sergio Bizzio. ¿Sería allí?

    Conseguiste enfermarme.

    cf. El violín de Agri en Años de soledad-Piazzola.

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  2. Gidon Kremer. Después de grabar en algún momento el concierto a la muerte de un ángel de Alban Berg (fascinado, yo, a los 13 ó 14, dodecafonismo estremecido), al tiempo se copó con Piazzolla. Camerata Báltica, creo que es el grupo. Buenas interpretaciones, con garra de no sé qué ex república soviética.

    Te contesto acá lo de tu blog: "Trttoirs de Buenos Aires", letras de Cortázar, canta Juan Cedrón. Ponele que el compositor se llame Edgardo Cantón. Aparece la foto de Cortázar tomando en mate de lata.

    Saludos.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.