17 de junio de 2012

de nuevo, no... / ¡¡¡hojaldre...!!!


si el amor se cae / todo alrededor se cae [y ella es un minón...] (Del cancionero popular argentino...) 
Ya no tengo ganas de nada. La cosa tambalea. Salí hará unas horas (around una, Pibeta Ública, sí) rumbo a Miraflores; llevaba conmigo un libro de Esteban Moore --un "texto de cartón" que me agencié en el puestito de Andrés Nieva, allá por Güemes si mal no ando de geografía--, y pensaba leer y comer algo. (Comer fuera, ¿no cierto?) El libro es bueno, sí, pero, la verdad, hoy por hoy --como quien dice--, la poesía apenas si es un "complemento" (¿Derrida dixit?), una cosa más al lado de otras. La chica del bar de marras me preparó un tostado y me lo "acompañó" de una monjita; o simplemente me acercó esas cosas; todo por $35,00; y se fue: efímera; y comí solo... 

("Escritura tentacular", en todo caso, me parece que era; perdón, Elisa.) Queda, por ahora, la escritura, entonces, como para que vaya dando cuenta de cómo sigue la cosa. Si sigo forzando dados; si, por el contrario, se da --"de nuevo una vez más"-- jugada bella (potente; dulce).  Fumo "indebidamente" en La Sala, y no me importa, y tomo mates, solo, acá en Magnolia, con una vela ardiendo "a full" (gracias, A.) en el farolito naranja, y todo da lo mismo, "de nada sirve", etc. (...) Le pego una buena seca a mi Parisiennes de rigor y me doy, así, a quemar, lentamente, la tráquea (¡¡¡ARDE, POLLO!!!) , y un poco duele, y quizá hasta aspire un poco más fuerte, la próxima vuelta, o no; y aún queda yerba; y el mate es joven... 

(Ordalía nº 1, ese viejo texto, entonces. De nuevo, no. Ojalá que de nuevo, no.) 


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