3 de noviembre de 2008

Esbozo sobre Wagner

(Ahora, el freno. Ya no poder decir lo inmediato, sino tener que pensarlo, que vigilarlo. Cada frase, en ese sentido y entonces, es una piedra, un estorbo. Punto seguido fatal, coma traicionera, prima la duda.)

He puesto una selección de Tristán e Isolda, por Baremboim. Música excelente, grabada bajito, como mucha de la música clásica; y hay que subir la perilla. Voces increíbles de lo nítidas, orquesta espesa, consistente, y una continuidad, un avanzar de "la materia sonora" (dice Spinetta) hacia un más allá todavía, un poco más allá.

Frases inmensas, sí. Continuidad y saltitos, detalles del argumento. Esta ópera sí puede ser escuchada sin ver la representación; mucha de las italianas es como lavada, insulsa. Como dulzura continua, lo de Wagner, que no puede empalagar, que extasía.

A veces se piensa en la música occidental a partir de su historia, de manuales. Enumeraciones eternas, cada elemento tiene igual valor. Y es justamente cuando se ahonda que saltan las diferencias. Wagner es grande (más allá de que componga para la grandeza), pero como lo son Bach y Brahms: ineludibles. Aunque Wagner, en menor grado. En todo caso, elabora planes gigantescos.

2 comentarios:

  1. Qué curioso que digas que se puede escuchar sin ver la representación. Pobre Wagner, el que creía haber inventado el arte total.
    Siempre está bueno, igual, traicionar el pensamiento totalitario.
    Saludos.

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  2. Bueno, es que aparte de su pensamiento desastroso y dañino, Wagner tenía música. Y qué música que tenía.

    Siempre me molestó escuchar discos de ópera italiana porque es muy para verla. Pero con Wagner me siento a mis anchas: sólo música.

    Saludos.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.