6 de noviembre de 2008

Pasajeros del tránsito

Por imposición primil, estoy aquí, muy hecho a la celeste. Zafaré del compromiso, veremos, o claudicaré en el arranque. Escucho Julieta Venegas (si así se escribe), voz que la tiene clara. La letra a veces falla, por idealidad. Depende, claro, del tema, orden y toda la porquería. Pero tiene un arrastre a tono muy magnífico. Veremos, repito, lo nuevo.

De pronto hago una pausa. Sequedad desierto calcinante, calcio de sal y litios de moneda. Frío o pulsor que pasa el compact.

Días de borradores, lenguaraz y violento bien. Reviso errores, claro que penosamente, y digo: "la correctura, ¿cuándo y cuándo no?". El diapasón de altura es terco y contumaz, qué vachaché. Signos planteados como un incienso al que habrá que regar. Y escriturancia, la rancia, la benévola, la dura.

Luego de los tres amores, se viene el qué. Qué de la duración, el qué de impulso, en fin, palabras. Al Norte gana Obama, hasta lo que yo sé, que no es el caso, y hubo aliento tribuneril para ese lado. De Belgrano seremos, celeste o contusión de los izquierdos.

2 comentarios:

  1. buenas anotaciones monkey poet¡
    El simio plateado es una mezcla de todo, porque los artistas son la suma de otros artistas, así dijo alguien y creo que atino.
    salud

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  2. El simio plateado... ¿Y por qué plateado? ¿Porque pintó el color?

    Saludos.

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.