29 de agosto de 2007

Hace poco una amiga me invitó a leer TITTLE-TATTLE. Éste es, o era, un blog que criticaba muy ácidamente distintos eventos del arte cordobés. Lo fui siguiendo un poco, y no estaba de acuerdo muchas veces con el modo en que llevaban a cabo esa crítica, pero, eso sí, no terminaba de disgustarme su lenguaje desinhibido y bien mordaz. Como diría el Negro Álvarez: "¡hiriente!".

Mordacidad, acidez, "hiriencia". Esto resultó a la postre demasiado insultante para algunos, que terminaron hackeando el sitio, amenazando a sus autores/as, etcétera. El sitio era bastante leído, y el quilombo es grande. Puterío de pueblecito, a la postre, pero que no deja de ser significativo si uno lo mira como sintomático de qué caracteriza para muchos a la sociedad cordobesa.

1 comentario:

  1. Tamarit, por fin! Ud. debe postear más seguido, para bien de todos. Y no se olvide que tiene un blog de poesía!

    UN abrazo desde acá, desde el cemento. (Nos encontramos en cualquier momento.)

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Micrófono abierto a las voces del alma de turno.